Algunos amigos de la pareja declaran que el problema reside en que la habitación de Daniel está junto al lavabo “y se oye todo”, por lo que entienden que María intente amortiguar los ruidos que produce. La joven asegura que 30 litros de agua “no son nada” y que cuando está estreñida no baja de los 200 litros por sesión. “Esto de dejar el agua correr para que no te oigan mientras haces lo tuyo es un recurso muy habitual, no sé por qué se ha generado tanto revuelo”, se lamenta Solaz.

Daniel, sin embargo, ha obligado a su novia a prometer que no volverá a desperdiciar tanta agua por algo tan tonto. “Sé que llevamos sólo un año saliendo y quizá es un poco pronto para dar ese paso, pero creo que ya estoy listo para oír sus pedetes”, explica emocionado por teléfono. “Y no sólo los pedetes: si tengo que oír el ‘chof’ de toda la mandanga cayendo al agua cuando hace sus necesidades tampoco me importa. Habiendo tanta gente en el mundo con problemas de sequía, deberíamos ayudar afianzando nuestras relaciones y dejándonos de remilgos absurdos. Si no puedes compartir intimidades, vaya mierda de relación, ¿no?”.

La noticia fue comentada ayer por la mañana en la cumbre sobre el agua que se celebró en Barcelona. El secretario de Estado de Medio Rural y Agua de España, Josep Puxeu, remarcó que “los cursis nos están llevando a la desertización: más vale pasar 5 minutos con la cara enrojecida que 10 años seco”. Puxeu defendió asimismo que todos estos reparos se solucionarían “o bien con música ambiente en todos los lavabos del país o bien convirtiendo la defecación en un acto social”. El secretario recordó también el viejo refrán “Caga el rey, caga el Papa, de cagar nadie se escapa”, concluyendo así su discurso.

Greenpeace calcula que en España se desperdician diariamente unos dos millones de litros de agua y para evitarlo ha presentado la campaña “No te avergüences, todos hacemos caca”, con la que se pretende que la gente tome conciencia gradualmente de lo nefasto que resulta el pudor para la Naturaleza.