Cuando Josefina Bagras contrajo matrimonio con su esposo, poco podía sospechar que éste padecía un trastorno. “Al principio era amable y formal, se podía hablar con él. Con los años fue cambiando y hoy la convivencia es difícil. Hay que esforzarse mucho” reconoce Josefina al tiempo que Juanjo, su marido, quema la hoja de un geranio con un mechero. La mujer le llama la atención y, con los ojos llorosos, se disculpa por él: “Lo siento. Es muy imbécil”.

Josefina y Juanjo, que siempre lleva una mochila llena de piedras.
Cuando llega el camarero, Josefina y yo pedimos una ensalada de la casa y el filete especial. Juanjo saca un mapa de España del bolsillo y, señalando Aragón, dice: “Yo quiero esto de aquí”. Ante la mirada atónita del camarero, Josefina se ve obligada a repetir que lo siente mucho y que su marido es imbécil. Lo dice acariciando a Juanjo, que ronronea, y pide que le traigan un estofado a su esposo. “Pero que no me vacile mucho, ¿eh?”, solicita el camarero. “Ya paro, ya paro, mil disculpas”, dice Juanjo.
Josefina me comenta que está harta de pedir perdón y cree que si Juanjo fuese cojo o autista la gente lo aceptaría más fácilmente. Ahora, asegura, se utiliza a los imbéciles para aumentar la audiencia de los programas de televisión, alentando un trastorno que convierte a las buenas personas en seres indeseables. “Falta concienciación social y faltan medios. Yo sola no puedo con él”, se lamenta. Juanjo se ha levantado e imita a una azafata de vuelo dando instrucciones de seguridad. El camarero le reprende y él, desafiante, le pregunta cuántas clases de la universidad hay que saltarse para acabar trabajando en un bar. Cuando su adversario se dispone a darle una buena bofetada, Juanjo utiliza a un niño como escudo. La entrevistada pide comprensión y dice que se encargará de controlar mejor al imbécil. Promete también una propina generosa. “Mil disculpas, no volverá a repetirse” apunta, de nuevo, Juanjo.
Según la Organización Mundial de la Salud, cada año caen en la imbecilidad unas doce mil personas en España. “Y esos son los que están diagnosticados, porque hay otros muchos que, por ser creativos publicitarios, directores de marketing o gente de la televisión, son jaleados por su entorno y nunca llegan a integrarse en la sociedad” afirma la entrevistada, que ignora lo que puede provocar esa disfunción psicológica. “Cuando trabajaba en el taller mecánico no tenía tiempo para tonterías. Se volvió imbécil justo cuando le asignaron un despacho” sostiene Josefina mientras forcejea con su esposo para que éste no le quite el teléfono móvil. “Quiere llamar a la SGAE para enviar a un inspector”, me aclara la mujer. “Siempre lo hace cuando está en un local con música y lo peor es que siempre le siguen el juego, y eso que ya le conocen. Lo único que pido es que la gente se tome en serio ese problema”.
- Dos ensaladas de la casa.
- Dos filetes especiales.
- Estofado casero.
- Dos cafés.
Total: 25 €.
LO DE LA MOCHILA LLENA DE PIEDRAS ES DE TRACA…
creo que este es casi insuperable, enorme!!!
¿Ahora también os metéis con los creativos publicitarios? No tenéis corazón, malvados!
Pero este tio no es imbécil… Es un JUGÓN!!!
“Quiere llamar a la SGAE para enviar a un inspector”, me aclara la mujer. “Siempre lo hace cuando está en un local con música y lo peor es que siempre le siguen el juego, y eso que ya le conocen.
estos de la SGAE son unos hijos de puta……
Grandísimo, este es de lo mejorcito.
“Había como quince…” jajaajajXD
yo de mayor quiero ser como Juanjo.
o mejor aún, como su mujer.
o mejor incluso, como los quince gatos callejeros, con una especie de mente colmena.
y también quiero Aragón, claro…
-ahora en serio, este os ha quedao fetén-
JAJAJAJA buenísima. ¿pero de dónde sacias las fotos? jaja
Esta noticia es buenisima.
Lo mejor es la cara de felicidad que tiene el muchacho … me da igual ser imbecil, yo sólo quiero ser igual de feliz …
chicos, os acabo de descubrir por Libertad Digital… sois geniales. y este del imbecil, superior. Me alegro de conoceros!
Hola! Donde esta el restaurante ese?
Sois la caña, alegráis las mañanas de mucha gente, seguid así.
si, la imbelicidad suele ser un sintoma masculino
a mi me da mucha pena ella… jejeje es víctima de la imbecilidad!!!! qué imbécil también!!!!
“Juanjo saca un mapa de España del bolsillo y, señalando Aragón, dice: “Yo quiero esto de aquí”. Ante la mirada atónita del camarero, Josefina se ve obligada a repetir que lo siente mucho y que su marido es imbécil. Lo dice acariciando a Juanjo, que ronronea” jajajajjaajaja, colosal….xD
Soy Teddy Bautista, habéis perdido un lector.
A mí también me encanta Aragón, pero es difícil encontrar un sitio donde lo preparen bien
Gracias Xavi. Partirme el culo de risa me sienta bien, sobre todo cuando voy a ver a Mr. Roca.
Y NO OS HABÉIS FIJADO?
AL POBRE IMBÉCIL NO LE DAN CAFÉ, CASTIGADO!!!
NO ENTIENDO COMO OS PODEIS REIR DE ESTOS CASOS TAN PENOSOS.
Y LA SGAE HACE UNA GRAN LABOR.
POBRES AUTORES (ANA BELEN, VICTOR MANUEL…)
JAJAJAJAJAA
“cuántas clases de la universidad hay que saltarse para acabar trabajando en un bar.” genial
os voy a denunciar a la SGAE,habeis plagiado un articulo mio, Tit,mi exmujer no es imbecil.tengo de testigo a un ingles muy simpatico que vive en la Diagonal
Por alusiones. Me hace una gran alusión que hayais tenido en cuenta mi caso para forraros a costa de mis debilidades, peazo de imbéciles.
Mi mujer es una zorra. Mi mujer es una zorra. Mi mujer es una zorra. Podria seguir pero se me acaba la tinta del Pc.