Tras quince años de trayectoria en común, Juana Brides y Sergio Durán anunciaron su divorcio el mes pasado ante la incredulidad de quienes venían siguiendoles desde siempre. Ahora, Durán revela que está preparando ya su primer orgasmo en solitario y, con ello, se desvanece cualquier esperanza de ver al mítico dúo en activo. “Era el momento de buscarme a mí mismo, con desnudez, sin tanta instrumentación. Agradezco a Juana todos estos años llenos de buenos momentos, pero se abre ahora una nueva etapa más introspectiva” explica Sergio en la nueva habitación que ha alquilado a unos estudiantes.

Asegura que lleva sólo una semana en esta casa que comparte con cinco jóvenes universitarios y, sin embargo, la habitación de Sergio Durán ya está repleta de envoltorios de chocolatinas, ropa sucia y vinilos llenos de polvo. “Lo sé, es un desastre. Pero hacía años que no tenía tanta libertad. Con Juana había caído en una dinámica de ordenado conformismo. Quiero romper con esto. Que nadie espere encontrar al Sergio de siempre”, sentencia el entrevistado. Aunque no descarta futuras colaboraciones con su ex-pareja, insiste en “sacar adelante mi carrera con mis propias manos” porque, según él, “basta un sólo miembro con empuje para conseguir algo grande que te haga disfrutar”.

Sergio se levanta y me enseña un enorme paquete. “Aquí está todo lo que necesitamos para pasar la tarde”, afirma, y abre la caja sacando de ella varias latas de cerveza, bolsas llenas de magdalenas y dos pizzas precocinadas que se apresura a calentar en el microondas. “El dúo tiene sus cosas buenas, pero a la larga acabas dejando que el otro lo haga todo. También está la duda de si en solitario podrás estar al nivel, temes defraudarte a ti mismo, pero tengo confianza y sé que está en mi mano lograrlo”, argumenta mientras sirve la comida en un pequeño escritorio lleno de clínex usados. “He estado ensayando un poco antes de que vinieras”, añade.

Comemos nuestras respectivas pizzas en cinco minutos y, cuando nos disponemos a dar cuenta de la bolsa de magdalenas de fabricación industrial, llaman a la puerta. Se trata de una señora de unos cincuenta años teñida de rubio y que viste una falda muy ajustada de cuero. “No me habían dicho que erais dos”, dice la mujer. Sergio me presenta a la invitada, que se llama Merche, y me comenta que es ella quien le hace los arreglos. Como veo que estorbo, les dejo trabajando y le deseo a Sergio toda la suerte del mundo en su nueva aventura.

Habitación de Sergio Durán.

– 2 pizzas precocinadas de atún.
– Bolsa de magdalenas industriales.
– 2 latas de cerveza.

Total: Cortesía del entrevistado.