Desde hace varios años, Juana Grollán pierde el tiempo limpiando la cocina de su hogar aún siendo consciente de que veinticuatro horas más tarde volverá a estar igual de sucia. Sus hijos, a los que ha pedido ayuda en múltiples ocasiones para no tener que limpiar sola, no dejan de recordarle la futilidad de su tarea en todo momento, pero la mujer ignora las advertencias. “Lo más raro de todo es que mañana volverá a hacerlo pese a que pasado mañana la cocina estará hecha un asco igualmente. Te sientes impotente y tratas de razonar con ella, pero no lo entiende” se queja uno de sus hijos.
El marido de Juana también ha tratado de hacer entrar en razón a la mujer. “Lo paradójico no es que limpies y luego, más tarde, vuelva a ensuciarse todo hasta que no queda rastro de tu esfuerzo”, dice su marido mientras levanta las piernas para que su esposa barra por debajo. “Lo realmente raro es que, si no limpias, al otro día no está el doble de sucio, sino sólo un poco más sucio. No sé si me explico. Eso demuestra que las cosas se ensucian mucho más si están limpias que si están sucias. O sea que, de alguna manera, todo esto no sólo no sirve para nada sino que empeora las cosas”. El marido de la afectada concluye que, muy probablemente, la solución resida en aprender a tolerar cierto grado de suciedad, buscando el equilibrio entre la salud y la comodidad.
Juana Grollán, ajena a todo atisbo de racionalidad, no entiende que su obsesión raya en lo demencial y recuerda los grandes dramas de la mitología griega. Asegura que las tareas del hogar le han hecho plantearse algunas preguntas sobre ontología y epistemología: “Esto es como lo del árbol ese que cae en un bosque pero que, como no hay nadie en el bosque, pues no puedes asegurar que haya caído. Es decir, que para qué vas a limpiar por detrás de los armarios si no sabes si van a permanecer limpios si nadie va a verlo. Todo eso te hace plantearte que la existencia objetiva siempre es el resultado de un sujeto que, activamente, modifica la realidad al concebirla y verbalizarla” dice Juana mientras vierte agua en el envase del desengrasante para aprovechar las últimas gotas del producto. Luego rememora todo lo que acaba de decir y añade: “Vamos, que es como cuando te pones a hacer régimen y sabes que no lo va a notar nadie, pero tú sí sabes que tienes que hacerlo porque nadie más va a hacerlo por ti. Estamos solos en el Universo”.
¡¡Efectivamente!! estoy totalmente de acuerdo con el planteamiento del marido; yo, si no tengo que salir de casa por ningún motivo y durante algún tiempo, pues no me ducho. Si en mi sofá, viendo pélis, el futbol o con el ordenata, no me ensucio casi nada y además, nadie me va a ver limpio……¿¿Para qué malgastar agua y gel y champús??…….Tanta limpieza, no puede ser buena.
“Todo eso te hace plantearte que la existencia objetiva siempre es el resultado de un sujeto que, activamente, modifica la realidad al concebirla y verbalizarla”.
Kike, hoy viene Vd muy estupendo.
me voy a cagar…..
Mi parienta y yo, para evitar discutir por estos temas, hemos decidido no tener casa.
Ni parienta.
Sospechaba que lo de mi suegra era angustia, pero no podía imaginar que tuviera un enfoque gnoseológico. Pobre mujer, cómo debe de sufrir…
Kike, estás sembrao, tío.
¡Cómo estará de sucio el Universo! No quiero ni pensarlo…
Le valdría más arrancarse los ojos para no ver la mierda.
La historia es buena, los comentarios, también. No hay mito que cien mil años no dure…
jaja
esto avala mi teoría de que la basura es territoral.
es decir, la basura que hay en un sitio dificulta la entrada de nueva basura, al modo en que un animal defiende su territorio.
evidentemente una piel de plátano no se va a pelear con una pelusa por descansar más o menos cerca, pero de alguna manera ejerce un campo de fuerza (que podríamos llamar “campo sucio”) que evita que el papel se acerque demasiado, a no ser que exista otro campo que ejerca una fuerza sucia superior en sentido contrario.
algún físico cuántico por aquí?
jajajajajaja
Una posibilidad es dejar crecer la suciedad hasta el punto en que no haya más remedio que cambiar de vivienda.
Tomado de “Cómo tener la casa como un cerdo (Guia doméstica del perfecto soltero)”:
http://www.oocities.com/ukiou/solo/solo.html
Y yo comprando el Tenn para ver si se aparece el buenorro del mayordomo.
XDDDD
Que razón tiene :
“Lo realmente raro es que, si no limpias, al otro día no está el doble de sucio, sino sólo un poco más sucio. ”.
“Lo realmente raro es que, si no limpias, al otro día no está el doble de sucio, sino sólo un poco más sucio. ”.
Decía mi abuela, que la porquería de un mes se limpia en un día.
Que buen articulo, saludos!!!
“la existencia objetiva siempre es el resultado de un sujeto que, activamente, modifica la realidad al concebirla y verbalizarla”
conyo, clavaíto al argumento del nihilista pragmático de mi novio (máster en filosofía y parado por vocación, el muy gandul) pa no dar golpe y pasarse el día enganchao a los videojuegos y la noche al puto póker del feisbuk. Pa qué va a limpiar el angelito, si la culpa de que todo esté sucio es mía, por verbalizar los borregos de debajo del sofá, la cama sin hacer y los putos calcetines sudaos tiraos por el suelo?
me dan ganas de modificar la realidad, a ver si lo objetivizo de una patada en el culo y espabila…
y luego dicen que esta web es de humor… puro realismo social es lo que es!
Estoy leyendo, esta noticia con mi madre. Mas vale mantener la casa limpia todos los dias, que darte la paliza una vez al mes y vivir entre mierda el resto del tiempo.Dice mi madre un mensaje: ¡GUARROS!