Anita Boyero, costurera de 62 años residente en Calatayud, ha declarado esta mañana en una panadería de su barrio que le parece bien el matrimonio entre personas del mismo sexo. La afirmación ha sorprendido a su círculo de influencia puesto que Boyero se había mostrado siempre contraria a las uniones entre homosexuales.

“Antes decía que esas bodas le parecían ridículas y se burlaba llamándolas matrimoñadas. Es una mujer de fuertes convicciones, chapada a la antigua, y ese giro ideológico podría tener consecuencias” explica el alcalde de la localidad, Víctor Ruiz.

Al parecer, Anita Boyero forma parte del núcleo duro de la barriada y su apertura política abre posibles vías de acercamiento a “las primas del de la ferretería”, pertenecientes a una comunidad de pensamiento mucho más progresista con la que Boyero y sus simpatizantes han polemizado en más de una ocasión, especialmente cuando surgió el debate sobre la guerra de Irak o por el “asunto de la Thermomix”.

Las amigas de Anita no se explican que, habiendo defendido en público el matrimonio tradicional frente a las “estupideces de los progres”, se haya producido este cambio de parecer tan repentino. “Quizá es que ha visto una película o una serie de esas que te dejan blanda, o puede que un gay la haya ayudado con las bolsas en el súper y se sienta culpable”, declara una de sus seguidoras.

La propia Boyero se justifica diciendo que, simplemente, lo ha pensado bien “y creo que lo mejor es que hagan lo que quieran porque es mucho peor que se droguen por los sitios”. Otra hipótesis que suena con fuerza defiende que Boyero habló por teléfono con su nieta Carmen, la que se fue a los Estados Unidos, y que dicha llamada habría influido de algún modo en su concepción de la sociedad. Anita insiste, pese a todo, en que hace meses que no habla con su nieta “porque las llamadas al Primer Mundo ya sabes tú a cuánto salen”.

La portavoz del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha declarado que “la señora Boyero marca un antes y un después en su comunidad y, por extensión, en la provincia de Zaragoza y también en España. Poco a poco se van abriendo las mentalidades y sin duda esta ciudadana es el paradigma de nuestro futuro”. Pese al optimismo gubernamental, la propia Anita Boyero ha querido dejar claro que “hay cosas que sigo sin aceptar. Esa tontería de los bautismos laicos, por ejemplo, es una memez tamaño folio y el sociata mariquita ese de los rizos me sigue pareciendo un pelele”.