Rodrigo GarcÃa y Juan Vera, ambos trabajadores del departamento de becas universitarias del Ministerio de Educación, decidieron dejar de leer el diario y hacer sudokus en horario laboral para dedicarse a algo “de provecho”. Como se sabÃan de memoria la pelÃcula “Gladiator”, en la que Russell Crowe encarna a un general romano que se convierte en gladiador, empezaron a recitar los diálogos y, sin darse cuenta, acabaron reproduciendo toda una secuencia. Rodrigo interpreta al personaje de Crowe y Juan hace el resto de papeles mientras se encarga de las tareas de dirección.
Juan y Rodrigo se dedican a procesar los recursos contra los fallos de las becas universitarias. “Nuestro trabajo es bastante aburrido, tenemos que vigilar que los que vienen a la ventanilla traigan unos formularios rosas. Y no les damos los formularios amarillos hasta que no nos han dado los rosas. Y lo divertido es que son exactamente iguales, lo sé porque soy yo quien se encarga de fotocopiarlos y sólo cambia el papel”. De hecho, para disponer de más tiempo para rodar la pelÃcula, Juan introdujo a mediados de julio quince colores más -con 5 gamas de naranja-, por lo que aún son menos los estudiantes que deciden reclamar.
La oficina en la que trabajan está llena de elementos de atrezzo construidos con material de papelerÃa: lanzas de portaminas, armaduras de cartulina y un pequeño coliseo construido con archivadores. Los compañeros de Juan y Rodrigo aseguran que su actividad cinematográfica no les molesta sino que, al contrario, les ayuda a evadirse. De hecho, muchos están ilusionados con participar en la pelÃcula como extras. En ocasiones, los cineastas obligan a los ciudadanos que acuden a la ventanilla a ejercer de figurantes antes de sellarles cualquier solicitud. Esperan a que haya colas enormes para poder rodar las escenas de multitudes.
“Igual que Gladiator llega a desafiar al emperador en el Coliseo al final de la pelÃcula”, explica Juan mientras termina de enganchar post-its amarillos a su camisa a modo de armadura, “a mà lo que me gustarÃa serÃa desafiar al ministro Gabilondo o a Zapatero o a Obama. No es que me hayan hecho nada o les tenga manÃa, pero serÃa un poco el equivalente. Y mi venganza no estarÃa motivada porque hubieran asesinado a mi hijo como en la pelÃcula, sino por la crisis y el paro”.
Al parecer, ya han rodado más del 70% del filme. Lo hacen en orden: lo que va al principio se rueda al principio y la escena final se rodará al final. “No sé cómo lo harán los cineastas pero nosotros somos burócratas al fin y al cabo”, aclara Rodrigo. Sin embargo, pese a su fidelidad, se han atrevido a modificar algunos diálogos. “No me conformo con hacer una reproducción exacta, también quiero dejar mi huella. Asà que en vez de decir lo de ‘Mi nombre es Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejércitos del Norte’, lo que digo es ‘Mi nombre es Juan Vera, funcionario de grupo A y con derecho a trienios’. Esto de los trienios es lo que más me emociona porque suena como muy romano”.
Ars longa, vita brevis, cara duris.
de extras que pongan a los funcionarios del INEM que esos se pasan el dia sin dar palo al agua
Yo salà en una secuencia el otro dÃa, que fui a presentar una reclamación. Me engancharon y me hicieron enrollarme con papel higiénico, y luego me subà a una mesa con otros tres figurantes y tenÃa que agitar el pulgar hacia abajo y gritar “IUGULA! IUGULA!”, que no sé qué significa, porque está dicho en romano antiguo, pero debe ser algo como “Guay! Guay!”. Sólo nos filmaron la cara, porque la webcam no alcanzaba a más, y la toma fue cortita, pero nos regalaron un bocata de anchoas con tomate que cortaba el aliento, y un número de turno bajito para el dÃa siguiente. Y una prima mÃa, que es rubia y lleva melena afro, va a hacer cinco papeles de leona, cambiándose un poquito la forma de los rizos entre toma y toma. A cambio le van a regalar un viaje de ida en autobús a Mérida.