
Con el descenso de las temperaturas y las primeras lluvias, se inicia la temporada de setas. Son muchos los aficionados que hacen kilómetros en coche para salir de sus ciudades y dirigirse a bosques y praderas donde recogerlas. En Barcelona, sin embargo, unos jubilados han encontrado un piso de estudiantes que -por la cantidad de residuos orgánicos que impregnan el suelo y la humedad del ambiente- es muy rico en hongos y setas. La presencia en él de numerosos ancianos está provocando problemas de convivencia con los jóvenes.

FermÃn aguantando una gÃrgola de kilo y medio que habÃa crecido en el salón.
“Es difÃcil salir a buscar setas por la ciudad y, como somos jubilados y no tenemos coche, lo tenemos especialmente difÃcil. FermÃn me dijo que aquà habÃa material y se corrió la voz”, dice uno de los aficionados mientras escala una montaña de zapatos del recibidor. “Hay que saber cortar las setas, no se deben arrancar de donde están sino que tienen que cortarse con una navaja, asà van creciendo más y más. Y las cestas tienen que ser de mimbre, para que las esporas vayan cayendo sobre la ropa, los papeles y las latas de cerveza y sigan creciendo rovellones y champiñones y de todo”, explica mientras llena su cestillo.
El tradicional recelo de los buscadores de setas está empezando a afectar a la convivencia de los inquilinos del apartamento y a los propios visitantes. Cada uno tiene sus propios rincones reservados, que vigila con ahÃnco. “Uno descubrió que habÃan salido un montón de rovellones detrás de la lavadora y se quedó allÃ, vigilando que nadie se acercara, y es un poco injusto porque las setas son de todos y hay que compartirlas. Además, el rincón de la lavadora es el mejor porque es muy húmedo” dice otro buscador de setas mientras arranca el parqué buscando trufas. Marei, una de las chicas del piso, hace dos semanas que lleva ropa sucia porque le da miedo acercarse al lavadero a hacer la colada.
Pese al revuelo, los jóvenes tardaron en darse cuenta de que la invasión de buscadores de setas no era normal. “Aquà siempre hay mucha gente entrando y saliendo y no es raro encontrarte a alguien que no conoces durmiendo en el sofá o en la moqueta por las mañanas; te limitas a no hacer preguntas y a ofrecer café”, dice un estudiante. “Yo creo que Marisa, que va todo el dÃa fumada y se mete de todo, no debe de haberse enterado aún. Es la guarra del piso. Guarra de verdad y guarra de lo otro también. No le hemos dicho nada, que se joda porque es una borde y una borracha y siempre termina ella el papel higiénico y luego no baja a comprar más. Ni siquiera pone un paquete de Kleenex”.
Al ser preguntada por la situación de las setas, Marisa se limitó a encongerse de hombros: “No sé, yo he visto muchos tipos por aquà pero pensaba que eran los colegas de alguien. Espero no haberme acostado con ninguno anoche porque volvà de fiesta y no recuerdo demasiado”.
El único percance serio tuvo lugar cuando uno de los ancianos encontró hongos secos en la mesilla de noche de Marisa y se los llevó a casa confundiéndolos con los comestibles. Fue hospitalizado con “fuertes alucinaciones y ganas de marcha”, pero el incidente no ha minado los ánimos del resto de buscadores de setas, que siguen acudiendo en manada.
Creo q os amo xDDDDDDDDDDDDDD
Yo a Marisa no la conocÃ, pero a su homólogo masculino sÃ
El muy hijo de puta
Si sigo leyéndoos me tendrán que hospitalizar a mÃ.
Brillante, sà señor.
Es de 10, jodÃos!!!!
BuenÃsimo: “te limitas a no hacer preguntas y a ofrecer café†en su contexto, me he PARTIDO
De verdad, con todo mi corazon: !gracias! !Sois unos malditos y puNeteros genios que me haceis reir a mandibula batiente! pero… ???????COMO demonios se os ocurren estas cosas????? Gracias, muchas gracias, sois maravillosos. Ademas ayer os vi en la Sexta y esto, bueno, tampoco os voy a decir que sois guapos… ehm… pero muy simpaticos, si!!!