Ignacio F. y Bernardo S., catedráticos de FilosofÃa de la Universidad de Barcelona, se enzarzaron la semana pasada en una intrincada discusión sobre fenomenologÃa que les tiene dando vueltas a la figura de Edmund Husserl sin llegar a ninguna conclusión. “Pensábamos que estarÃan tirados en algún hospital” declara Antonia L., esposa de uno de los afectados, quien asegura que “tarde o temprano esto tenÃa que pasar porque son muy testarudos y en el fondo uno es más esencialista que el otro, por lo que es imposible una sÃntesis hegeliana que les haga salir de esa espiral. Se necesita un cubo de agua y mucha paciencia porque no escuchan más que sus propios argumentos”.
Ignacio F. y Bernardo S., catedráticos de FilosofÃa de la Universidad de Barcelona, se enzarzaron la semana pasada en una intrincada discusión sobre fenomenologÃa que les tiene dando vueltas a la figura de Edmund Husserl sin llegar a ninguna conclusión. “Pensábamos que estarÃan tirados en algún hospital” declara Antonia L., esposa de uno de los afectados, quien asegura que “tarde o temprano esto tenÃa que pasar porque son muy testarudos y en el fondo uno es más esencialista que el otro, por lo que es imposible una sÃntesis hegeliana que les haga salir de esa espiral. Se necesita un cubo de agua y mucha paciencia porque no escuchan más que sus propios argumentos”.
Aunque en ocasiones parece que la discusión llega a un punto muerto que permitirÃa al menos un aplazamiento, “uno de los dos acaba volviendo otra vez a un aspecto que parecÃa que ya estaba claro y empiezan otra vez a darle vueltas a lo mismo”, lamenta Antonia L. “Al final, desesperada ya, he vertido un cubo de agua caliente, muy caliente, encima de mi marido. Y va el otro y le presta su polo amarillo como toalla sin dejar de discutir. Lo único que he conseguido de él es que se calle un segundo y me diga ‘ya va cari, ya va’, pero nada más”.
Expertos filósofos han acudido al lugar de los hechos y, aunque han sido incapaces de determinar cuánto puede durar un debate como el que los catedráticos están manteniendo, sà han apuntado que ambos están completamente equivocados en sus apreciaciones. En todo caso, se les ha prohibido entrar en la discusión porque el riesgo de generar una pandemia dialéctica es muy elevado.
Pandemia Dialéctica.
Creo que no podré parar de pensar en ello.
Muy buenas noticias las de hoy!
Está claro que la única solución es dejarles el Tractatus encima de la mesa….
bueno mejor no
EstarÃa bien que se convierta en pandemia y acabemos todos filosofando.
Sólo una chorradita, ¿no serÃa “enzarzado” en lugar de “ensarzado”
Sois los mejores
Pandemia dialectica será el nombre de mi banda de rock, cuando la tenga. Gracias!