El pasado martes en Madrid los médicos del servicio de Urgencias del hospital Gregorio Marañón se vieron sorprendidos cuando un señor de 52 años insistió en que lo ingresaran porque “se daba rabia a sà mismo”. Finalmente, el paciente abandonó el hospital cuando comprobó que los médicos no podÃan hacer nada por su “autointolerancia”. Ese señor se llama Juan Garcés, que se define como “la única persona del mundo a la que le dan asco sus propios pedos” y que ha escogido ser entrevistado en el restaurante “El Rincón Maya” porque “odio la comida mexicana y asà me jodo”.

Rompe unas 20 fotos suyas diariamente.
Cuando Juan Garcés se presenta parece que pida perdón por ello, como quien se excusa ante sus contertulios porque padece halitosis o tiene un hijo demasiado revoltoso que no deja de molestar. No tarda en reconocer que se pone del hÃgado a sà mismo: “Cuando me miro al espejo no es que no me reconozca, es que me partirÃa la cara”. Juan no se pone las cosas fáciles: cuando tras veinte minutos de espera viene el camarero a atendernos, le pide los platos más picantes de la carta. “Es que tengo hemorroides”, explica. Y uno entiende que la vida de este hombre no es un camino de rosas.
“Cuando miraba a mis hijos me veÃa a mà mismo cuando tenÃa su edad y me daban asco”, se excusa cuando se le pregunta qué tiene que ver su “patologÃa” con que abandonara a su familia hace dos años. Él cree que lo suyo es una especie de enfermedad, como quien tiene intolerancia al gluten sólo que aplicada a su persona: “Empecé a darme cuenta de mi problema cuando hace dos años me dio por recortar mi cara de todas las fotos de mi boda. No sabÃa por qué lo hacÃa, pero me daba coraje estar ahà estropeando el que debÃa haber sido el dÃa más feliz de la vida de mi mujer”. Al poco tiempo recortó la cara de su mujer también. “Me daba rabia pensar que se habÃa casado con alguien como yo y empecé a odiarla a ella también. Ahora tengo un álbum lleno de agujeros en el que sólo se ven vestidos ridÃculos de los setenta sin cabeza. Me reirÃa sólo de pensarlo si no fuera porque no soporto oÃrme”.
Me explica que se pasa el dÃa imprimiendo fotos suyas sólo para romperlas con rabia en pedazos y, de golpe, se detiene como si acabara de recordar algo. “Me estoy escuchando hablar y es que me matarÃa”, dice. “Odio la manera en que voy diciendo ‘eh, miradme, soy especial porque me doy rabia a mà mismo’. ¿No te parece de una prepotencia apestosa? Ojalá hubiera alguien en el mundo como yo, asà al menos no me sentirÃa tan solo. ¿Ves? Ya estoy otra vez con ese tonillo pretencioso. Dios, pero qué mal me caigo”.
La última esperanza de Juan reside en que los médicos hallen una cura para su autointolerancia o sean capaces de hacerle olvidar quién fue para, de una vez, ser la persona que desea ser. “Hay gente a quien tratan porque es alérgica a la lactosa o al melocotón. Pues bien, yo soy alérgico a mà mismo, ¿tan difÃcil es de comprender?”. Y, resignado, da un último sorbo a la botellita de tabasco que ha pedido para beber.
- Choriqueso extra picante.
- Guacamole picante.
- Tacos del pastor con picante.
- Tarta tres leches.
- Una Coca-cola.
- Salsa de tabasco.
Total: 46 euros.
Nota para el editor:
Yo empezarÃa a plantearme convertir “Los almuerzos de El Mundo Today” en una sección verdaderamente independiente, como mÃnimo con pestaña propia en la barra superior. Es realmente de lo mejorcito de este paÃs en reportajes de sociedad… ¡Ni Callejeros ni leches!
Entiendo perfectamente este post, yo tengo el mismo sÃndrome de asco por mi persona, y no sé cómo dejar de tener esta angustiosa sensación.
a mi me pasa algo parecido, aunque no lo mismo. yo me gusto muchisimo, puede que incluso demasiado, ha llegado el caso en varias ocasiones en que me he violado a mi mismo sin poder hacer nada para evitarlo.. y esque no se decirme que no…
por otro lado os odio muchisimo a todos los demas. no se, es como si mi amor propio no dejara sitio para nada mas, y creciera tanto por segundo que para equilibrar generara un “saldo negativo” en el otro lado de la balanza, es decir, en el aprecio hacia los demas.
me preocupa un poco porque cada vez son mas numerosasa y violentas las ocasiones en que me sorprendo a mi mismo a solas y me follo. y por otro lado empiezo a plantearme el salir a la calle con un cuchillo jamonero en la manga y aprovechar los parpadeos de las farolas, o cuando el tren se queda a oscuras al entrar a un tunel para desgajar yugulares…