Una encuesta del Instituto Nacional de EstadÃstica ha revelado que el 70% de las mujeres ha detenido “una o más veces” una conversación por culpa de sus pechos de forma “precipitada y definitiva”. Este nuevo dato sitúa a los senos como la causa más común de interrupción de conversaciones. Hasta hace pocos años ese primer puesto lo ocupaba “ver a dos perros haciéndolo en la calle” o la irrupción de un gato en la habitación que acto seguido “se lamÃa llos genitales o vomitaba una bola de pelo”. Los provechitos de bebé han caÃdo a la séptima posición pese al incremento de la natalidad.

Es impensable una conversación entre iguales en casos asÃ.
Más allá de los datos cuantitativos ofrecidos por el INE, lo cierto es que muchas personas viven esta situación como un pequeño drama personal. “Estábamos en una reunión en el trabajo y alguien subió el aire acondicionado. Me entró un escalofrÃo y a los pocos segundos todos los consejeros delegados estaban en silencio mirando al techo o removiendo papeles. Todo por culpa de mis pezones. Fue muy embarazoso” explica Marta, de 34 años, que es la única chica en el equipo directivo de su empresa. “Por otro lado, también estoy harta de entrar en sitios y que todo el mundo se calle. Al principio pensaba que era porque hablaban mal de mÃ; luego supe que era por mis pechos, asà que me quedé algo más tranquila. Pero no deja de ser incómodo. Incómodo desde un punto de vista halagador, claro”.
“Mis pechos nunca han interrumpido una conversación. Con ellos ni siquiera he conseguido interrumpir la monotonÃa de mi matrimonio” dice una chica que no se siente cómoda con su cuerpo y que asegura que no le importarÃa operarse si eso le permitiera “dejar con la palabra en la boca” a más de uno. Otros, sin embargo, sufren por el exceso de entusiasmo. “Me parece muy discriminatorio hacia las personas como yo. Estoy harto de que no pueda mantener conversaciones serias con mis amigos porque en cuanto me descuido están mirándome las tetillas. A veces incluso hacen bromas explÃcitamente sobre el asunto e intentan tocármelas”, dice un testimonio anónimo de 120 kilos de peso.
El Ministerio de Igualdad iniciará en breve la campaña “MÃrame a los ojos”. Se pretende que las mujeres puedan seguir exhibiendo su feminidad sin que ello conlleve perder su capacidad de diálogo con sus semejantes.
El Ministerio de igualdad y sus campañas choras… ¿No han aprendido nada? ¡No se puede luchar contra la naturaleza humana!
Soy un par de pechos y habéis perdido un lector. O dos.
No he sido capaz de leer el artÃculo. Maldita foto