La Virgen del Rocío, conocida cariñosamente en Almonte como Encarnación del Verbo Eterno, ha sufrido un atropello esta mañana al cruzar un paso de cebra sin atender al tráfico. “Iba pensando dios sabe en qué y de repente me la he visto encima, empotrada contra el parabrisas, que ha quedado hecho un Cristo” declara Antonio Forner, autor involuntario del atropello. “Mi mujer ha gritado: ‘la virgen, mira qué has hecho’ y enseguida he pensado que si había matado a la Virgen del Rocío me podían caer como mínimo tres años de cárcel”. Por suerte, la entidad superior se encuentra en estado de gracia, aunque permanentemente contemplada por un equipo médico.

No es la primera vez que La Reina de las Marismas sufre un percance de este tipo. “Un día se le ocurrió aparecerse en un bar de esos en los que juegan a dardos. Digamos que no eligió el mejor momento” explica José Morillas, máxima autoridad eclesiástica del pueblo. “Dios está en todas partes. Dicho así, en abstracto, queda muy bonito. Pero les aseguro que hay sitios que no son agradables de pisar. Pero bueno, Él lo creó todo y supongo que pasa como con las flatulencias, que las propias no son tan molestas como las de los demás” reflexiona el párroco.