La propaganda empieza a desbordar la capital

Roban carteles de “No se admite publicidad” en Barcelona

Un ladrón ha sustraído al menos 2.500 carteles de los portales del barrio barcelonés del Eixample, en los que se informaba que en esas fincas no se admite correo comercial. Los primeros robos empezaron a registrarse el pasado martes, y el caos se ha ido apoderando del barrio día tras día. Finalmente, treinta familias se quedaron ayer en la calle porque no pudieron acceder a sus pisos, dado que la entrada al bloque estaba sepultada de ofertas y vales de descuento.

Uno de los valiosos carteles que aún no han sido sustraídos.

Uno de los valiosos carteles que aún no han sido sustraídos.

“Nuestro cartel lo hizo el hijo de la del Primero C, que sabe de ordenadores” comenta Yolanda Fernández, portera de un bloque de la calle Diputació. “Ahora no sé de dónde vamos a sacar otro porque el niño estudia fuera y creo no volverá hasta Semana Santa. Tenemos que hacer una reunión para hablar del tema pero los avisos de las reuniones también los hacía él, así que no sé. Hoy ya he sacado como cinco sacos de papel al container”.

En los edificios desprovistos de portero son los propios inquilinos los que tienen que deshacerse de la publicidad. “Le contestaría amablemente, pero tengo que ir corriendo a Telepizza. Si vas a buscar una familiar con masa fina te regalan otra de precio igual o inferior. Aquí pone que es una promoción única e irrepetible. ¿Cuándo ha visto usted una oferta así de Telepizza? ¿Cuándo? Esto sólo pasa una vez en la vida” comenta entusiasmado un vecino de la calle Muntaner. “Y ayer estuve en el Carrefour porque la segunda unidad de las latas de atún Calvo salía a mitad de precio. Compré doscientas. ¡Estoy en racha!”, añade extasiado. En su bloque, la placa de “No se admite publicidad” fue colocada hace diez años y desapareció hace tan sólo dos días.

Los Mossos d’Esquadra no tienen pistas sobre el delincuente, aunque sospechan que se trata de un repartidor de publicidad. Sus colegas dicen estar orgullosos: “hacía mucho que no me sentía tan satisfecho con mi trabajo, se me han agotado los panfletos en tres horas. Sólo pedimos que nos dejen trabajar, y esos carteles eran… humillantes y tristes. Muy tristes” comenta Pancho Vegas, un ecuatoriano que se gana la vida repartiendo boletines de Media Markt. “Nos tomaban por tontos. ¿Verdad que yo no voy diciendo por ahí que no necesito dentistas, panaderos o críticos literarios? Pues ya está”. Los vecinos no se muestran en absoluto comprensivos y son muchos los que han tenido que comprar nuevos buzones para hacer frente a los reventones. Otros, simplemente, se han marchado de la ciudad hasta que la situación esté controlada. ”El problema es que, aunque atrapemos al culpable, no podemos procesar a nadie por robar un papel imprimido y pegado con celo” comenta Sergi Puértolas, comisario del distrito del Eixample. “No sería delito ni aunque se tratara de un DIN-A3, así que no sé qué va a pasar”. 

“Es absurdo pensar que un infiltrado de nuestro gremio puede ser el responsable. A nosotros también nos afecta, no estamos preparados para tanta demanda” comenta el director de “Marketing Benítez”. “Y nuestros clientes tampoco están satisfechos, ayer en PC City no cabía un alfiler y hubo disturbios cuando se acabó el portátil Acer que habían anunciado”.

Las comunidades vecinales que aún no se han visto afectadas por los robos han organizado patrullas para proteger sus valiosos carteles. “Yo he puesto más celo en el nuestro y voy a comprar forro de libros para ponerlo por encima”, comenta un testimonio. “Y si quieren quitarlo, bueno, pues que lo intenten”.

2 Comentarios de “Roban carteles de “No se admite publicidad” en Barcelona”

  1. Risingson dice:

    Qué crueldad!

  2. Javier dice:

    Yo no entiendo que molesta tanto de la publicidad, la gente olvida que muchos de los que buzoneamos publicidad somos también miembros de alguna comunidad de vecinos.
    Yo nací en Barcelona y tengo 38 años, he trabajado de todo y de noche y con horarios rotativos y hecho verdaderas maratones de 36 horas seguidas de trabajo como ayudante de cocina… etc, vamos que no me considero ningún vago y maleante, pero estos vecinos que no admiten… ¡NADA! Me tratan como si fuera un delincuente, para mi ellos son verdaderos FASCISTAS al estilo de Franco, es más, lo afirmo rotundamente, FASCISTAS, COBARDES Y MIERDA, solo son MIERDA. Nunca tuvieron agallas de luchar por sus sueños y andan frustrados y por eso han de ponerle palos en las ruedas a los demás, por purita envidia.
    Sus argumentos para prohibir son meras excusas que esconden un deseo de poder mirar por encima del hombro a alguien, de poder mostrarse superiores, tratando de demostrarse a si mismos que no son los fracasados que son, que después de todo tienen control y autoridad sobre algún otro que está por debajo de ellos en la escala social, en la jerarquía de esta porquería de sociedad “in”-humana.

    Yo reparto la publicidad de la pizzeria para la que trabajo, reparto pizzas y publicidad y además estudio, y no tengo porque soportar a un mamarracho que me baja de un ático corriendo por las escaleras para insultarme, gritarme, vejarme, amenazarme e incluso agredirme – además de quitarme el pan de la boca -, eso si que esta prohibido y no por mi, sino por esas leyes en la que tanto se escudan estos seres tan democráticos, racionales y de provecho para la sociedad que, digo yo, que hacen en casa, a las horas que yo trabajo, sino tocarse los huevos.

    Y si, yo ahora estoy insultándoles, aunque no, pues la verdad no ofende y todo lo que estoy diciendo es la verdad sobre la clase de gente que va por ahí juzgando y menospreciando a quienes envidian por su libertad, por que viven y dejan vivir al contrario de ellos, que son unos putos amargados a los que, la paja en el ojo ajeno, no les deja ver la viga en el propio y después de todo, estoy compensando mínimamente lo que ellos me hacen a mi, lo cual creo que es justo.

    Porque yo llego tan cansado a mi casa que cuando duermo duermo y no me molesta ni una explosión nuclear, en mi vida me ha molestado que me tocaran el timbre para repartir publicidad, butano o lo que sea – Si hasta he tenido verdaderos debates filosóficos con los testigos de jehova, anglicanos, evangelistas…etc.-, de hecho nunca me he fijado en que hacen o dejan de hacer los demás, no me gusta reprochar los actos ajenos salvo que se trate de algo realmente grave y donde haga falta ayuda para evitar una injusticia o me sienta atacado y deba responder – Es el caso de este comentario – manifiesto, estoy respondiendo a quien se cree en el derecho de hacerme reproches y vulnerar mis derechos fundamentales -.

    Y si yo puedo ser así de sosegado, cuando me encuentro en mi domicilio o circulando por la ciudad, todo el mundo puede, a no ser que necesiten a “un profesional”. No voy por ahí tratando de inculcar civismo a fuerza de ser grosero y prepotente, esa actitud es tan deplorable como la de quien se mea en una fachada, para que están los talonarios de multas, que se encargue quien cobra por ello y para eso están y sino apaga y vámonos, no tenemos derecho a pedir y menos aún exigir y prohibir nada a nadie, porque nadie se salva y eso lo dijo un tal jesucristo “quien no haya pecado que tire la primera piedra”, aunque admito que soy ateo, me remito a las enseñanzas de aquel señor, porque al parecer es el modelo en el que se fijan los sabios fundamentalistas de los que hablo, en este mi monólogo de desahogo…. Sin embargo, en realidad, lo que siguen es esta otra cita: “Haz lo que digo no lo que hago”.

    Si Queremos prosperar dentro del capitalismo no podemos ni tenemos ningún derecho de prohibir ningún tipo de publicidad, pues todos vivimos de ella, en caso contrario, si deseamos otro tipo de sociedad “libre del mercado libre” y donde los seres humanos sean los libres…. ¿ Donde están las barricadas ? Aquí ahí que elegir, si queremos ordenadores, coches, móviles, tdt o digital plus, coca cola, hamburguesas y pizza y tantas y tantas otras cosas que deseamos y que el capitalismo ofrece y que la clase trabajadora produce y consume – los ricos solo consumen y nos explotan, son parásitos -, entonces a joderse y aguantarse, no puede ser que lo queramos todo sin las molestias que puedan ocasionar, se siente, eso solo lo pueden hacer quienes se forran a nuestra costa y a los cuales, solo algunos – como yo -, se lo dicen a la cara, no sé si me explico… El resto encima los amáis y respetáis y queréis ser como ellos, en cambio yo puedo ser puteado porque soy inferior…. Pues están todos muy equivocados, son tanto o más pringados que yo, aunque vayan por ahí fardando de BMW – Jódanse -.

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