Uno de los principales problemas que pueden surgir a la hora de comprar una vivienda es que, en el momento de la entrega de las llaves, te des cuenta de que estas son mucho más grandes que la casa. A veces incluso llegan a ser tres veces más grandes. Por suerte, nuestros expertos de Idealista te explican qué hacer cuando te pasa eso.
Mete las llaves en agua caliente. Así pueden encoger hasta entrar en la cerradura.
Mete la casa en agua fría. Si calentar agua te parece muy caro, siempre puedes meter la casa en agua fría y esperar a que, por lógica, se haga más grande.
Abre la puerta de la casa golpeándola con las llaves gigantes. Cumplirán la misma función de dejarte entrar como si fuesen de tamaño normal.
Ponte unas gafas de aumento cada vez que mires hacia tu casa. No servirá para que sea más grande, pero sí lo parecerá.
Intenta vivir dentro de las llaves. Puedes intentar utilizar la casa para entrar en ellas.
Trata de negociar con el gigante que te ha entregado las dos cosas. Los gigantes suelen ser bonachones y comprensivos, así que igual le convences para que te entregue una casa más grande o unas llaves más pequeñas.
Hazte fascista. Esto no solucionará tu problema con la vivienda, pero es la reacción de moda.









