Con el tiempo en contra, Jacinto Romay, de 46 años, tiene ya muy pocas horas para conseguir que sus hijos añadan a su carta a los Reyes los juguetes que él quiere comprar para sí mismo, según ha informado a la prensa, consciente de que su caso es similar al de cientos de padres por todo el país. “Por ahora han puesto lo que quieren ellos: ni la Estrella de la Muerte de Lego, ni la PlayStation 5 ni una navaja multiusos de marca. Solo han puesto tonterías porque los niños de hoy en día están atontados y solo quieren juguetes montessori”, se queja ante los periodistas, sintiéndose desamparado ante la falta de recursos y estrategias de las que disponen los padres de hoy en día.
“En los ochenta, ningún niño quería un Scalextric y los padres no se andaban con tantas tonterías: los Reyes traían lo que traían y era un Scalextric con el que luego no te dejaban jugar porque se rompía. Hoy en día no, hoy en día hay que razonar con los críos, pero resulta imposible”, explica Romay, que lleva semanas enseñando a sus hijos vídeos de gameplay del videojuego Outcast de la PlayStation 5, que es lo que él espera que le traigan los Reyes, aunque se queda ya sin días para convencerles.
Romay ha fracasado también con el PowerPoint de 27 diapositivas titulado “Mejores opciones de regalos 2025: oportunidades imperdibles”, que no logró captar la atención de los críos pese a que detallaba por qué la PlayStation 5 es el regalo más versátil, a la par que potente, del mercado.
“Le quitan a uno la ilusión”, lamenta.
Los hijos de Romay, de 9 y 6 años, han pedido a los Reyes una pistola de burbujas, un pony de juguete y un tren de madera. “Yo voy a añadirles, sí o sí, un iPhone 17 que les puede hacer ilusión, creo”, confirma el padre.
Por su parte, María Montilla, esposa de Jacinto, renuncia a que sus hijos y su marido incluyan en la carta el regalo que ella quiere (un nuevo Satisfyer) y se lo ha comprado ella misma.









