Según los resultados de la encuesta Cambios en el hogar en 2025 y perspectivas para 2026 encargada por el Instituto Español de Decoración, cada vez más hogares optan por prescindir del marido y sustituirlo por un plato de ducha. «Es más fácil de limpiar, da cero problemas y no ocupa tanto espacio», señala la mayor parte de las familias encuestadas.
«Desde que cambié a Alfonso por un plato de ducha, se acabaron los pelos en el baño, los cajones desordenados y los ronquidos por las noches. Tendría que haber hecho el cambio mucho antes. Ahora me pregunto cómo podíamos vivir de aquella manera», señala Olivia Moreno Moya, de Soria. Sus hijos reconocen que a veces echan de menos al padre, pero cuando se meten en la ducha la nostalgia se va por el desagüe. «No tiene sentido sacrificar el día a día por una idea romántica de familia», insiste Moreno.
Según los expertos en interiorismo y decoración, las familias platoparentales no son el futuro, sino el presente. «No solo se gana amplitud en el baño, sino también en la cama, en el sofá, en el coche… la sensación de espacio físico y también emocional se percibe en el mismo momento del cambio y por eso el plato triunfa», aseguran.
Los más reticentes siguen apegados a una idea tradicional del hogar, que prioriza las apariencias en detrimento de la practicidad. «Parece que, si no tienes a ese mamotreto ahí tirado, te falta algo. Hasta que analizas fríamente para qué lo necesitas y te das cuenta de que es una rémora que entorpece más que otra cosa. Ahora, cuando visito la casa de mis padres y veo a mi madre encargándose del marido, me parece una esclavitud. ¡Apenas lo usa! Pero cuesta que entienda que el plato de ducha es mejor y más conveniente a su edad, con la movilidad reducida», explica Olivia Moreno.









