Después de anunciarse, el pasado viernes, el acuerdo de Netflix para hacerse con los estudios de Warner Bros Discovery, en el que también se incluía la plataforma HBO Max, el gigante del streaming ha confirmado esta mañana la compra, por 120.000 millones de dólares, de la mantita y el sofá. Netflix se hace así con los principales activos del consumo audiovisual mundial.
Las acciones de la mantita vieja del sofá han llegado a subir un 8% tras conocerse la operación, situándose en los 28,16 dólares por título. «Muchos se preguntan si podrán seguir disfrutando de la mantita y el sofá para ver series y películas en plataformas de la competencia, o si tocará moverse a la butaca y taparse con un jersey», se preguntan los analistas.
Se sospecha que la operación de Netflix no se detendrá. El gato ronroneando en el regazo, la taza humeante de té y las galletas, que se revalorizan cada invierno, están en el punto de mira de la compañía. «Temo que compren a mi novio, aunque no valga gran cosa», confiesa una abonada española de Netflix.
La gran esperanza de la ciudadanía es que la empresa norteamericana se anime a comprar los trabajos de la gente para que todo el mundo pueda tumbarse en el sofá a ver Netflix durante todo el día. «Que me compren y me tengan esclavizado viendo maratones de series malas. Es la muerte en vida a la que todos aspiramos hoy en día», confirman los clientes de la plataforma.










¿Pero se puede elegir el color?