Después de que su secretaria se haya pasado media mañana llamando a distintos restaurantes, el director general de la división leonesa de la multinacional Jenkins & Co. ha asumido que va a ser imposible encontrar mesa para celebrar la cena de navidad de sys 120 empleados y ha decidido despedir a 60. “En el Mesón Los Pinares tienen mesa para 52, así que he hecho lo que un buen jefe tiene que hacer en estas fechas, priorizar la ilusión y despedir a 68”, explicaba a la prensa por teléfono justificando su decisión.
El jefe considera que el respeto a sus trabajadores “especialmente en fechas tan señaladas” le obliga a no cancelar la cena de empresa. “No sé lo que harán en otras empresas, pero en esta empresa valoramos a nuestra gente por encima de todo y si tenemos que despedirlos para poder organizar la cena de Navidad con los que queden, se hace”, explica el directivo, asumiendo que es culpa suya no haber organizado antes la cena de navidad y por tanto haberse quedado sin mesa.
“Cada año me pasa lo mismo”, lamenta, recordando que el año pasado ya despidió a 124 porque fue imposible encontrar mesa para 244.
Al cierre de la edición y dándose cuenta de que no se le ha ocurrido obsequio de Navidad adecuado para los 52 trabajadores que le quedan, ha decidido despedirlos a todos para no insultarles con un regalo impersonal.










Eso es un empresario con corazón, que pone los valores tradicionales por delante del interés empresarial.
Espero que le den el premio FIFA de Economía.