El juez que investiga la presunta trama de corrupción de Santos Cerdán en el Tribunal Supremo, Leopoldo Puente, levantó este martes el secreto de sumario del último informe de la Guardia Civil, que estrecha el cerco sobre el ex número tres del PSOE. Viendo que se confirman las peores sospechas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha tardado en atribuir a la herencia recibida de Sánchez, líder de los socialistas, la corrupción con la que ahora le toca lidiar a él.
«Este Gobierno está comprometido con dejar atrás la corrupción que nos legó el sanchismo», ha asegurado Sánchez, que se afanará ahora en «recomponer un partido herido por la corrupción del pasado, pero sin olvidar que esta lacra es algo con lo que nos hemos encontrado».
«Su decisión de no dimitir me fuerza ahora a asumir personalmente la responsabilidad de limpiar el partido de la corrupción que Sánchez nos dejó», ha insistido Sánchez. El mandatario es crítico, pues, con la tibieza con la que el máximo responsable de los socialistas afrontó el escándalo en su día.
«Era otra época y la sociedad avanza: hay cosas que ya no toleramos, los líderes deben responder con su cargo cuando todo falla», ha sentenciado Sánchez, muy crítico con Sánchez.









