El primer pensamiento que tienen los españoles nada más despertarse por la mañana es el anhelo de volver a dormirse cuanto antes, según revela un estudio sociológico del Instituto Nacional de Estadística. Ese pensamiento —el objetivo único y obsesivo de volver a meterse en la cama por la noche— es lo único que da al 95% de los ciudadanos la energía que necesitan para salir de la cama por las mañanas y continuar con su día, cogiendo transportes y yendo a trabajar.
Así, según el estudio, el 10% de los españoles se dicen a sí mismos frases como “Imagínate estar en la cama de nuevo. Sal ahí fuera, pon la mente en blanco y vuelve. Pronto, pronto, pasará rápido” justo antes de salir de debajo de las sábanas. “Cuando estoy en el trabajo pienso ‘hazlo por ella’, en referencia a mi dulce, dulce camita”, confirma Isabel Remilgo, de 43 años, que trabaja como charcutera en un supermercado de Barcelona.
Sin apelar a ese pensamiento —meterse en la cama de nuevo— resulta “mental y físicamente imposible” salir de la cama para la enorme mayoría de las personas, aunque también ayuda “salir ahí fuera a buscar dinero para mi pobre casero” (15%) o “poder comer cosas sin manchar las sábanas” (23%).
Un 5% de los españoles ha comprendido que si no salen de la cama por las mañanas no necesitan autoengañarse pensando que volverán a meterse por la noche porque ya han cumplido todos sus objetivos vitales (estar en la cama, tal y como están en ese momento).










De las muchas enseñanzas que nos dejó Siniestro Total:
Camino de la cama
es el mejor camino.
Solo estar durmiendo
es mejor que estar dormido.
Qué motivación más pobre. A mí lo que me saca de la cama por la mañana es la perspectiva de la siesta.