«Vi que la cosa no era normal cuando confesé un pequeño pecado que cometí y el cura me respondió ‘mal, mu’ mal, mu’ mal, mu’ mal, mu’ mal'». Con estas palabras relata Rubén Sogorb, natural de Badalona, su experiencia confesándose el pasado domingo, cuando el cura le pidió que rezase «seis motomamis».
Este feligrés, que no está familiarizado con la discografía de la cantante Rosalía, no logró que el capellán le aclarase en qué consiste rezar un motomami. «Le pregunté y me dijo ‘con la cadena hasta el pie, de diabla el corazón, no te crea’ que es sweet tu bombón lleno de licor'», dice. Se pregunta este hombre si «la cadena hasta el pie» es una referencia al rosario, pero no ha logrado que se lo confirmen.
«Me parece bien que la Iglesia se adapte a los nuevos tiempos para captar a la gente joven, pero a los demás nos tienen que ayudar a ponernos al día. No soy mami ni tengo moto, pero merezco que Dios me perdone», señala.
Por indicación de su nieta, que sí conoce bien la obra de la artista catalana, Rubén se ha arrodillado frente a una pared y ha recitado el siguiente cántico, confiando en que se ajuste a la nueva liturgia:
Los corales me protejan, Él sale,
me iluminen, me guarden
y, por delante, no voy a perder
ni un minuto en volver a pensarte.









