Pese a tener cerca de cuarenta años y, por tanto, debería entender perfectamente la diferencia entre estar aquejado de tristeza y que simplemente haga mal tiempo, Matías Soler, un hombre de 38 años de Lleida, parece incapaz de distinguir ambas cosas, según ha podido saber la prensa. “Hoy estoy de bajona”, ha declarado tras mirar por la ventana y ver que llueve, sin lograr separar el clima de sus propias emociones, pese a llevar décadas viviendo en el planeta Tierra y haber experimentado las nubes cientos de veces.
“Estoy… Bueno, no sé. La vida, ¿no? En fin”, ha añadido, todavía sin distinguir entre los fenómenos meteorológicos y él mismo.
Al cierre de la edición, diversos testimonios informaron de que Soler tenía la frente apoyada en el cristal y observaba cómo se escurrían las gotas. “Mira cómo desaparecen… como mi esperanza, tal cual”, ha dicho, convencido de que dentro de dos horas se sentirá eufórico cuando asome un poco el sol y crea que su repentino cambio de ánimo es mérito suyo.










Ah, qué era eso!
Qué depre tengo…