«Pobre hombre, suerte que pasaba yo por aquí». Esto es lo que han pensado esta mañana dos ancianos que han cruzado juntos la Avinguda de Tarragona de Reus, creyendo que era el otro el que necesitaba ayuda para hacerlo. «Esta gente está tan sola… lo que para nosotros es un simple gesto, a ellos les alegra el día entero», comentaban ambos para sus adentros, sonriéndose y mirándose con paternalismo.
«Mira esos dos. Noventa años tiene uno y ochenta y siete el otro. Estoy pendiente por si se caen, pero tampoco quiero ofrecerles ayuda, no vayan a ofenderse», se decía otro anciano desde la acera contraria, muy pendiente de la operación. «Ojalá tenga yo un amigo así cuando llegue a esas edades», ha pensado este vecino de setenta y nueve años.
«Qué escena tan tierna. Un poco exagerada, pero en realidad no tanto, si lo piensas. Hay que fomentar este tipo de miradas hacia nuestros mayores, es una forma de sensibilizar», se ha dicho el lector de este artículo, de ochenta y un años de edad.
«Ojalá este artículo conmueva a nuestros lectores más jóvenes», se decía el autor de este artículo, refiriéndose a sus suscriptores de setenta y cinco años.










Qué tanta etiqueta ni tanta etiqueta. Poned fecha y opción de archivo a los artículos.