Un fardo de cocaína introducido en la costa de Galicia ha dado un paso más en el reconocimiento de su calidad tras obtener la denominación de origen Rías Baixas. Los encargados de traerlo a tierra firme, en un ejemplo de humildad, no han querido revelar su identidad alegando que prefieren que sea el producto el que se lleve el mérito.
El fardo de cocaína gallego es famoso por ser límpido y de color intenso y brillante. En nariz es intenso y elegante, mostrando a menudo notas de plantas tropicales y regustos de paracetamol e ibuprofeno. En boca se manifiesta, en términos generales, elegante y equilibrado. Con un buen nivel de acidez y unos taninos redondos. Los fardos jóvenes son fáciles de esnifar y de cuerpo medio.
La variedad se hizo el año pasado con el Fariña de Oro por su respeto a la tradición y sabor inconfundible, que ya ha enamorado a miles de gallegos y españoles. “Se recomienda tomar una raya en el baño de la oficina para rendir mejor en el trabajo o después de un día duro tomando copas”, explican los responsables de este fardo de cocaína.
Ahora que ha obtenido la denominación de origen Rías Baixas, los productores de los fardos de cocaína confían en que esta sustancia acabe de arrancar y empiece a ser consumida por todo tipo de gente sin importar su clase social. “Este era el empujón que la cocaína necesitaba”, reconocen.









