Nuevos hallazgos arqueológicos podrían cambiar nuestra visión sobre la Prehistoria. Hasta ahora, los expertos solo situaban entre el periodo Paleolítico (literalmente Piedra Antigua) y el Neolítico (Piedra Nueva) el periodo Mesolítico (Piedra Media). Sin embargo, a estos periodos ahora se les une el Ansiolítico (Piedra Ansiosa).
Según publican esta semana varios especialistas, el paso de la sociedad paleolítica, donde imperaban el nomadismo, la caza y la piedra tallada, a las complejas relaciones del mundo neolítico, marcado por el sedentarismo de una economía basada en la agricultura y la ganadería, habría provocado fuertes tensiones intergeneracionales. Fue una transición menos pacífica de lo que se pensaba.
«El hombre del Ansiolítico se sentía señalado por sus padres y abuelos», señala Joss Bunia, el arqueólogo que encabeza esta investigación. «En el Paleolítico, cuando el clan estaba hambriento, los hombres salían a cazar mamuts. Las nuevas generaciones, por el contrario, se sentaban a mirar al cielo y a rogar que una tormenta no les destrozara las cosechas. Y esto escapaba a la comprensión del hombre del Paleolítico, cuyo lema era ‘si tienes un problema lo arreglas’. Para él, lo lógico habría sido arrojar piedras a las nubes hasta reventarlas. No entendían la actitud pasiva de esa panda de ‘nenazas’ que eran los jóvenes, por emplear su propio lenguaje», añade.
La ropa habría sido otro motivo de choque. «En el Paleolítico bastaba con un taparrabos», asegura el profesor Bunia. «La gente iba a pecho descubierto, sin adornos ni ‘polladas’. Como mucho, unas pulseras con las banderas del clan». Y, como es lógico, la vestimenta de los hombres del Ansiolítico, mucho más sofisticada, no generaba sino desprecio entre sus antecesores: «Creemos que la palabra ‘mamarracho’ tiene su origen en ese momento de la Prehistoria», aclara Bunia.
Asediado por las críticas, pero también por la posibilidad de que una plaga acabara con su cosecha, o que las gallinas no pusieran suficientes huevos, el hombre del Ansiolítico vivía en un continúo estado de tensión. «Se echaba a llorar al mínimo problema. Una histérica, dirían sus antecesores». Como contrapartida, los avances en la medicina y el descubrimiento de los efectos balsámicos de ciertas bebidas fermentadas le dieron cierta calma. «En el fondo, el pobre hombre ni se enteró que pasaba del Paleolítico al Neolítico. Podemos decir que, durante su paso por el Ansiolítico, iba empastillado hasta las cejas», sentencia Bunia.










Bunia eh menudo nombre bujarrón
El artículo confirma punto por punto el resultado de mis excavaciones en el yacimiento centroeuropeo de Tran Kimazin.
Olvida Vd los descubrimientos del Dr. Sose Gón en la región del Día Zepam.
No lo tengo muy claro, así que no puedo opinar. Pero siempre es mejor un Orfidal.
Al hombre del ansiolítico lo salvo unas vasijas con frases mierdoso positivas, según las excavaciones del yacimiento de atacerda
Que vulgar.
Si no saber apreciar la vida es que no te aprecias s ti misma.
Si no sabes apreciar la belleza es que no te aprecias s tu mismo.
Si no sabes apreciar mis enseñanzas es que eres julipoyas.
Dimitri, que parezca un accidente
TODO esto ya fue anunciado por la Biblia y x el gran Nostradamus. En realidad q Cristo tardara 3 días en salir d la tumba tiene una explicación: necesitaba su dosis.
Sus arqueólogos han pasado por encima del periodo Mucolítico…
Debido a la mala alimentación a base de brontosaurio crudo y a la poca ropa solían refriarse a menudo, padeciendo rinitis chorreante de mucosidad que solían secar golpeándose con piedras la nariz durante el periodo llamado Mucolítico superior. El resfriado iba a más bajando al pecho durante el llamado Mucolítico inferior.
A ver si nos informamos más y mejor, gualdrapillas, que sois unos gualdrapillas.
Urge poder plegar los comentarios y que entre el que quiera. Por favor.
Tengan en cuenta además que este periodo , posterior al Pleistoceno y al Holoceno, se corresponde con el Hoynoceno, una época de terrible escasez de alimentos, de las terribles consecuencias para la ansiedad de los pobres prehistóricos.