«Nos ha jodido el makinote ese». Con estas palabras lamentaban hoy los empleados de una sucursal de Tecnocasa de la calle José del Hierro, en Madrid, la venta del local en el que trabajan por parte de uno de sus compañeros, Ricardo Samuel Romano. Este vendedor ha conseguido convencer a uno de sus clientes para que se haga con el establecimiento de Tecnocasa y la inmobiliaria no ha podido rechazar la operación, que describe como «muy interesante».
«El pavo quería una plaza de parking, pero lo fui convenciendo para que mirase más lejos, ¿sabes? Yo sabía que tenía más panoja para gastar y le enseñé el local y le gustó», explica con orgullo el vendedor, ahora sin trabajo. Sus siete compañeros también tendrán que abandonar el establecimiento antes de un mes e intentar recolocarse.
Aunque Ricardo Samuel estaba convencido de que no le iba a costar encontrar trabajo en otra inmobiliaria, incluso en otra sede de Tecnocasa, ahora empieza a cuestionar su futuro. «No se atreven a contratarme por miedo a que venda Tecnocasa a un fondo buitre o algo. Soy demasiado crack, ¿sabes? Supongo que eso es lo que llaman morir de éxito», dice.
El vendedor está acostumbrado a ser víctima de sus propias dotes persuasivas. En 2016 arruinó su boda al convencer a su mejor amigo de que la novia era ideal para él. «Ahora son felices y yo estoy soltero, pero orgulloso de haber hecho un buen trabajo», declara.










juajuaJUAAA menudo vendemotos questá hecho el muy joputa yo me partooo!
Vendehumos se dice. Poco sofisticado tu comentario, tolón tolón.
Este fue al mismo cole de educación especial que Milei