«Me ha bajado la Renta, perdonadme si estoy irritable», se excusaba esta mañana Jon Fernández Solanas, admitiendo sentirse «chafado y de mal humor». Este contribuyente lamenta que el malestar y el dolor que ocasiona la Renta a tantos españoles no se considere un motivo justificado para solicitar la baja laboral. «Muchos sentimos que no merece la pena trabajar porque todo se lo acaba llevando Hacienda. En estas condiciones es difícil rendir en la oficina», argumenta.
Explica Fernández Solanas que, «en esos días», es habitual que se ponga a llorar sin motivo aparente. «La sensación es de profunda tristeza y nada de lo que te digan te saca de ese estado. Salvo que el gestor descubra un error a tu favor, claro, pero estas cosas nunca ocurren», explica.
«Cuando te sangran, se te viene el mundo encima y no quieres saber nada de nadie», asegura. Insiste en que es un estado de ánimo impuesto.
La intención de este contribuyente es quedarse en casa tomando helado y viendo en bucle El lobo de Wall Street.










Pobre hombre mu mal no debería haber impuestos bueno os dejo que tengo que tirar a renovar el paro