Sintiéndose juzgado por su físico, Antonio Romín, un paciente aquejado de una peligrosa cardiopatía, ha acusado a su doctora de ‘body shaming’ justo después de que esta le diga que tiene una rara malformación en el corazón. Romín ha expresado su malestar a la prensa y está valorando denunciar para evitar que situaciones tan incómodas como la que ha vivido él se repitan. “Quizá ella no lo dijo con mala intención, pero me molestó y ahora vivo con ese complejo. No es algo que necesite escuchar ni algo que ayude en absoluto”, explica la víctima del comentario, que él considera “quizá no una agresión verbal, pero sí una impertinencia”.
Romín, de 52 años, acudió al médico tras diversos episodios de cefaleas y cosquilleos en los pies sin pensar que una doctora examinaría su corazón “cosificándolo completamente” para, a continuación, proferir una frase despectiva sobre el mismo. La frase en cuestión fue “Antonio, se aprecia un estrechamiento significativo de la aorta descendiente, distal al origen de la arteria subclavia izquierda”.
“[La doctora] Me ha intentado avergonzar con mi cuerpo y eso no está bien. Cada persona tiene su proceso, su cuerpo y sus razones para ser cómo es y no tenemos por qué opinar sobre el cuerpo ajeno. Sé que a veces estas cosas se dicen sin pensar, pero estaría bien que no vuelva a pasar. A mí no me parece normal que se juzgue un cuerpo ajeno de esta manera y en esos términos”, se queja Antonio.
“Todos los corazones son válidos”, insiste.
Antonio también considera inaceptable que la doctora que le señaló sus “imperfecciones” haya enviado imágenes de su corazón a colegas suyos del hospital “probablemente para reírse”.
Desde el hospital no han aclarado si van a proceder con algún tipo de sanción hacia la doctora y se han limitado a reiterar que Antonio puede morir si no acepta cambiar su corazón por uno “en mejor estado”.









