Quejándose de que los conductores se conocen ya todas las estrategias de despiste y camuflaje, los peatones han reclamado esta semana más arbustos en la vía pública tras los cuales poder ocultarse para irrumpir en la calzada sin ser vistos y obligar a los coches a frenar en seco o desviarse con brusquedad. «Los pocos contenedores que hay están repletos de gente, no cabemos todos, necesitamos más sitios donde agazaparnos», insisten los viandantes.
«Tras algunos sustos, siempre conduzco muy pendiente de la acera porque aprovechan los coches aparcados para parapetarse», señala un conductor, que confirma que sus habilidades a la hora de detectar y esquivar peatones mejoran con el tiempo y la experiencia acumulada. «Lo del carrito de bebé es un clásico y creo que ya nadie cae en la trampa. Sabes que lo van a empujar y luego los padres irán detrás y se fijarán en tu cara de susto, relamiéndose», agrega.
Los peatones admiten que uno de los mayores placeres se lo proporcionan los coches que están dando marcha atrás para estacionar. «El conductor está pendiente de la maniobra y no se puede imaginar que vas a pasar por detrás justo cuando el coche esté reculando. El asistente de aparcamiento se pone a pitar, el conductor se asusta al verte en la pantallita, pero tú ya te has ido. Esta jugada, por desgracia, ha ido perdiendo atractivo porque han aprendido a dar por sentado que, si puedes elegir entre pasar por delante del coche o por detrás, elegirás la parte de atrás, sobre todo si el coche está retrocediendo y te puede dar», explica otro peatón con más de veinticinco años de experiencia tocando los cojones.
En las grandes avenidas con más de dos carriles para cada sentido, los peatones agradecerían la presencia de arbustos plantados justo en el medio. «Incluso si te ven, no saben si vas a saltar a derecha o a izquierda, de manera que tienes en vilo a los coches de ambos sentidos. Una maravilla. La presencia de objetos tapando la visibilidad contribuiría a mejorar la experiencia en estos escenarios que tienen tantísimo potencial», señalan los peatones.










Está clarísimo que el escritor es conductor, no peatón. Convendría recordar que no solo el peatón sino rebaños de ovejas tenemos pleno derecho a usar la calle sin ser atropellado por una tonelada de acero contaminante.
También derecho a dejar de andar si ves que el coche está saliendo
¿Cuando le hemos dado a usted autoridad para hablar en nuestro nombre?
Para pasar están los pasos de peatones y echarse debajo de un coche que está estacionando marcha atrás debería ser delito.
Y más furgonetas aparcadas desde las que salir sin ser visto…
A mí me pasó una vez al aparcar delante del gimnasio se cruzó uno y se me metió debajo de las ruedas del coche el muy joputa por suerte me di cuenta y le di pal pelo se lo llevó la ambulancia luego entrené muy bien vaya ostias wapas en el octógono
No voy a dimitir.
Tú por lo menos puedes levantarte.
Dice Mazón que él tampoco.