«A mí me salvó de perder los nervios en plena incomunicación». Con estas palabras admite Laura, de Zaragoza, la importancia del succionador de clítoris en momentos de crisis nacional como el que ocasionó el cero absoluto en la red eléctrica española el pasado lunes. «No pesa nada, apenas ocupa espacio, hay que tenerlo siempre a mano por si acaso», confirma Samuel, de Toledo, que tuvo que pedirlo prestado a su vecina Dolores, de 82 años, quien, después de haber vivido en el pasado muchas situaciones de caos e incertidumbre, tiene en su casa tres Satisfyers y dos dildos.
En el centro de Madrid, en el barrio de Malasaña, varios vecinos sentados en el suelo compartían el succionador de clítoris en una escena pintoresca y muy poco habitual. «Que rule, que rule», comentaban entre risas, olvidando por un instante sus preocupaciones.
«El juguete sexual siempre está para reconfortarnos, incluso cuando no hay energía, cumple una labor de servicio público fundamental cuando todo falla», señala la experta en emergencias Cinta Romagosa. «Mucha gente no podía comunicarse con sus hijos o sus familiares y tampoco se podía desplazar, de modo que hacerse una buena paja era la respuesta natural para liberar el estrés», añade. En este sentido, fueron fundamentales los «plugs» anales que Renfe repartió entre los pasajeros atrapados en trenes que se habían detenido en pleno trayecto.
«Con esto, imaginándome a Aimar Bretos, pude pasar las horas sin perder los nervios», señala Carmen, de Tarragona, que se corrió justo cuando volvía la luz a su domicilio. «Fue mágico, dentro de lo malo uno siempre encuentra la forma de sacar lo positivo», señala mostrando un succionador «que compró mi padre por cuatro duros en un viaje a Andorra». Son muchos los que esta mañana, ya con la energía eléctrica recuperada, compartían fotografías de estos aparatos en las redes sociales.









