Esta mañana, Guillermo Calvo Lara, un empleado de la empresa Jenkins & Co., ha sufrido el síndrome posvacacional al regresar a la oficina tras veinte minutos desayunando en el bar. Según sus compañeros, el trabajador se ha mostrado irritado, nervioso y extremadamente cansado al volver a su puesto de trabajo. “Repasaba una y otra vez las fotos que le había hecho al café y a los cruasanes”, relatan.
Durante los veinte minutos que ha durado su desayuno, Calvo ha desconectado tanto que ha llegado a olvidar de qué trabajaba. Ya de vuelta en la oficina, el hombre ni siquiera sabía qué tenía que hacer. “Se me ha hecho demasiado corto el desayuno, ahora no volveré a tener otro hasta dentro de 24 horas”, ha lamentado ante sus compañeros. “Debí haber pedido también una palmera de chocolate, ahora estaría mucho más feliz”, ha añadido con nostalgia.
Al preguntarle sus colegas por el desayuno, el empleado les ha explicado con melancolía que “aquello es otra mentalidad”, refiriéndose al bar Los Hermanos. Haciendo hincapié en lo fuerte que es el café y en lo limpios que están los baños, les ha recomendado que, al menos una vez en la vida, vayan a visitarlo. “Hacedlo antes de que se masifique”, ha insistido.
Aunque recuerde su desayuno en el bar Los Hermanos con nostalgia, lo cierto es que durante el desayuno hubo un momento en el que sintió que necesitaba unas vacaciones del propio desayuno. “Sobre todo cuando me acabé la galleta que te regalan con el café. Entonces sentí que echaba de menos la rutina y la cafetera de la oficina”, reconoce.










Hasta acá se puede oler la humedad del cuarto donde vives, nadie que se respete dice «virus» en 2025. XD
Lo que tendría que hacer es tomar las riendas de su propia vida y reinventarse a sí mismo.