«Esto es como todo, como digo yo», dice un señor que está convencido de que su frase «Si no conoces la historia, estás condenado a repetirla» se le ha ocurrido a él por vez primera y constituye una aguda reflexión sobre la tragedia a la que nos aboca la ignorancia. Orgulloso de su capacidad para sintetizar grandes verdades en sentencias pegadizas, este hombre asegura también que «los mismos errores históricos se van acumulando hasta que al final, como digo yo siempre, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe».
«Yo siempre digo que nada humano me es ajeno», declara el hombre con solemnidad, convencido de que es el primero en hacer esta apreciación, y agrega que esta condición suya hace que le duela España. «De todas formas, no basta con lamentarse. Hay una cosa que yo siempre pienso y me repito: no te preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino qué puedes hacer tú por tu país», razona.
Con tono melancólico, el hombre considera que «nuestras vidas, si lo piensas, son un poco como los ríos que van a parar al mar, que sería la muerte». El reconocimiento de lo efímero que es todo lo lleva asimismo a considerar que «no somos nada, como digo yo».
«Y ya que hablamos de historia, permitidme una reflexión: siempre la escriben los vencedores», concluye.










Una mierda de noticia llena de lugares comunes, esto cada vez está peor, a mí no me vuelven a ver el pelo por aquí, bueno peña hasta pronto
Como digo yo, pues bien, cierra la puerta al salir
doblar el lo lomo te gut.ta meno