Sin atreverse a tildarlo de otra cosa que “raro”, un periodista y analista político que hace unas horas fue detenido por un escuadrón nazi, juzgado en diez minutos y declarado y sentenciado a muerte, se ha preguntado en su cabeza qué puede significar el “pintoresco” saludo que le recuerda mucho a un gesto que se puso muy de moda a mediados del siglo pasado en ciertas regiones de Europa, según han informado fuentes cercanas. “Vaya, vaya, vaya, resulta imposible no identificar ese gesto que están haciendo con el gesto que hacían algunos personajes muy populares en la Alemania de los años cuarenta”, se ha dicho a sí mismo, incapaz de interpretar el saludo nazi que han hecho los soldados justo antes de recibir las órdenes de ejecutarlo.
“Deben ser todos asperger, porque se saludan de una forma muy brusca y nada natural”, se ha dicho a sí mismo este periodista que si tuviera que redactar la noticia de su propio asesinato se vería obligado a decir que el escuadrón de nazis que va a acabar con su vida es “cuanto menos, polémico”.
Justo antes de morir acribillado, el periodista ha tenido que reconocer que las órdenes “preparen, apunten, fuego” que ha dado el que parece el capataz y el gesto de alzar los fusiles hacia su persona le recuerdan mucho a una ejecución propia de regímenes políticos que podrían recordar mucho a los totalitarismos puestos en marcha por personajes históricos que podrían recordar mucho a Adolf Hitler, aunque no se atrevería a afirmarlo.









