Esta mañana ha trascendido el contenido de la carta que el pequeño Ander Jiménez, de Ciudad Real, ha escrito a los Reyes Magos. La misiva ha provocado confusión y suspicacias en el entorno familiar del niño. En la carta, pide que su padre «deje de canalizar su ira a través de comentarios hirientes en vez de afrontar la frustración que le provoca la certeza de no haber estado a la altura de las expectativas que puso en él su familia desde que era pequeño» y luego añade que, «si es posible», le gustaría recibir «mayor refuerzo emocional de mi madre, que tal vez sería posible si ella fuese capaz de olvidar sus tres últimos abortos y pasar página».
El padre de Ander lleva toda la mañana presionando al niño para que dé detalles sobre el supuesto paje con el que estuvo hablando en la puerta de El Corte Inglés. «Se cierra en banda, pero yo sé que este paje es alguien que nos conoce, alguien que le comió la cabeza», asegura. «Se niega a decir si tenía voz de mujer. Tiene que ser la psicóloga de la terapia de pareja, es la única explicación», argumenta.
«Los niños somos esponjas», se limita a razonar el pequeño, de nueve años, que pide «respeto a mis deseos» y recuerda que la filtración del contenido de su carta a los Reyes Magos constituye «una flagrante violación de mi intimidad que se produce en un terreno ya abonado para la falta de respeto a las decisiones individuales, habida cuenta de que mis dos progenitores proceden de entornos familiares emocionalmente precarios donde el autoritarismo coartó sus libertades y les inculcó la idea de que hay asuntos de los que simplemente no se discute ni se habla».
El niño lamenta que su padre haya caído «en la paranoia a la que por sistema lo arroja su patológica inseguridad» y recuerda que «no hace falta que hable con su terapeuta porque su falta de autoconfianza y su necesidad obsesiva de fingir un aplomo que no tiene son notorios para cualquiera que lo conozca un poco».
«Pues le van a traer una Play Station y a tomar por el culo», protestaba su padre al cierre de la edición. Poco después, el niño confirmaba que es exactamente lo que quiere que le traigan los Reyes.









