Tras el homicidio del CEO de UnitedHealthcare y la posterior detención del presunto autor, Luigi Mangione, la policía estadounidense ha recordado que la forma legal de ejecutar a personas no es disparándoles a bocajarro y por la calle sino cobrándoles 50.000 euros por un viaje en ambulancia y negándoles de facto la asistencia médica hasta que mueren. “A la hora de asesinar a una persona, tenemos que recordar hay formas de hacerlo que son legales, civilizadas y que este país ha ido sofisticando con los años y que se llama sistema sanitario”, ha recordado la policía de Nueva York, señalando que por ejemplo la propia víctima, Brian Thompson, había liquidado él mismo a cientos o quizá miles de personas a lo largo de su vida utilizando procedimientos legales.
“La mejor forma de aniquilar a nuestros enemigos es cobrándoles un dial de insulina a 1.000 dólares o un parto por cesárea a 200.000, no disparándoles de cualquier manera como salvajes”, insisten las autoridades.
Así, si un ciudadano de Estados Unidos (un país donde la pena de muerte no está abolida) considera que un conciudadano merece morir, lo único que tiene que hacer, según la policía, es ser propietario o dirigir una gran corporación, contratar a lobistas para que cabildeen a favor de una legislación favorable y una vez en esa posición, ya sí, acabar con la vida de todas aquellas personas a las que se ha sentenciado, generalmente gente pobre.









