Hasbro, el fabricante de Monopoly, ha reconocido que el popular juego de finanzas sobre la tendencia del capitalismo a acumular riqueza y bienes innobiliarios, tiene un problema de mecánicas desde hace unos años porque las casitas verdes ya ganan más dinero que los hoteles porque ahora son Airbnb ilegales. “No sabemos cómo hacer frente a este error porque no está contemplado en el reglamento y por tanto, al ser un movimiento ilegal por parte del jugador, no podemos hacer nada”, admiten desde la marca. Además, el juego, al que podían jugar hasta 8 personas, suele expulsar a los nuevos jugadores, dado que muchos heredan los activos de sus padres y a los recién llegados les resulta imposible hacerse con nuevas propiedades, por lo que pasean por el tablero de propiedad en propiedad hasta que se arruinan y son expulsados.
“Establecer multas tampoco sirve de nada porque a muchos grandes tenedores les sale a cuenta acabar en la cárcel sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar los 200 euros, porque nadan en la abundancia”, admiten los propietarios del juego de mesa, que temen que el Monopoly haya quedado desequilibrado para siempre y resulte un juego tedioso y frustrante para los nuevos jugadores. Algunos jugadores se deshacen de los hoteles para hacer apartamentos turísticos porque reducen costes y son más rentables y el juego, con la normativa en la mano y las dificultades para actualizarla, lo tiene muy difícil para hacer frente a estas prácticas.
Monopoly no es el primer juego de mesa que da problemas a Hasbro: para jugar al popular juego Operación ahora es necesario pedir cita con 18 meses de antelación o contratar un seguro médico privado y atravesar un infierno burocrático hasta la inevitable muerte del paciente, tras la que es necesario organizarle un carísimo funeral a fin de finalizar la partida.









