Henry Pond, inglés de 52 años de visita ayer en un zoológico de Sussex, tuvo que contenerse ayer para no mantener relaciones sexuales con un mono que no dejaba de mirarlo de forma incitante y provocadora. Pond, muy consciente de que el mundo no podría soportar otra pandemia, hizo un enorme esfuerzo por no sucumbir a la tentación, pese a que tuvo que encerrarse en los baños del Drusillas Park para masturbarse.
«Me quedaré con la duda de si aquello habría estado bien, pero no podía correr el riesgo. He leído a Sartre y sé que mis actos comprometen a toda la humanidad», señala este héroe que aparece hoy en la prensa de su país como un firme candidato al Nobel. «Una cosa es inventar una vacuna contra un virus y otra es evitar la transmisión de este virus a la especie humana. Pond supo cómo reaccionar con responsabilidad frente a un animal que estaba decidido a tener sexo con él sin ninguna precaución ni profilaxis», señala el editorial de hoy de The Guardian.
Este inglés nacido en Brighton, divorciado y padre de dos hijas, se ha convertido también en un referente del feminismo en el momento en el que fue capaz de controlar su libido en pos de la empatía y la salud mundial. «Lo fácil hubiese sido tirarme a los brazos del peludo, pues ambos lo deseábamos, pero me ayudó pensar en mi madre fallecida en plena pandemia», declara Pond.
El mono Joyce ingresará esta misma tarde en un programa de reeducación sexual.









