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Dos ancianos pasan la mañana sentados en un banco dándose la razón

DESPUÉS SE SEPARARÁN PARA IR A CASA A COMER Y POR LA TARDE SEGUIRÁN DÁNDOSE LA RAZÓN

En una esquina de un parque del extrarradio de Madrid, dos ancianos pasan la mañana sentados en un banco dándose la razón. Desde las nueve de la mañana, hora a la que han llegado, ambos se dedican a reafirmarse mutuamente en todas sus creencias. “Esta ciudad está llena de obras, no se acaban nunca”, ha empezado uno de ellos. “Es una vergüenza, mires donde mires está todo levantado”, ha dicho el otro. “Sí, así es”, ha seguido el primero.

Con el transcurso de las horas, los dos ancianos han ido encontrando gran cantidad de temas en los que darse la razón. “El Real Madrid este año no está nada bien, vamos a sufrir”, auguraba uno. “Y tanto, nos espera una temporada muy complicada”, replicaba el otro. A mitad de mañana, cuando el reloj de la iglesia marcaba las once, ambos ancianos se han levantado para ponerse a la sombra. “Cómo aprieta el sol”. “Y que lo digas”.

Como ayer, antes de ayer y el resto de días previos, hoy los dos hombres se irán a las 13:30 a comer a casa y después volverán a verse para seguir dándose la razón. “El mundo se ha vuelto loco, ahora todos se ponen tatuajes, menuda guarrada”, ha dicho uno de ellos, según testigos presenciales. “Un asco, en nuestro tiempo la gente era decente y educada”, ha respondido el otro dándole la razón.

Como el resto del día, cuando están en el bar jugando al dominó o en casa con sus mujeres, nadie les da la razón, las horas que pasan juntos son las más valiosas. “Estar sentado aquí contigo es una maravilla”, ha dicho uno. “Tienes toda la razón”, ha respondido el otro.

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