Tras solo cinco minutos escuchando el insufrible ruido sin ritmo de los tambores, Jaime F., un madrileño de 23 años abandonó todos sus principios políticos simplemente por marchar durante unos minutos junto a la sección de la batucada de la manifestación de ayer. “Fue verme ahí en medio, oyendo el retumbo exasperante de la batucada de los cojones y poder notar como mis neuronas, una a una, se hacían fachas”, explica Jaime, que abandonó la manifestación tras solo cinco minutos de batucadas y tras renunciar a su derecho a la vivienda “y a los Derechos Humanos en general”.
“Mira, te lo voy a decir: me he afiliado al PP”, explica Jaime, que hasta hace dos días se consideraba de izquierdas.
Según un estudio reciente del CIS, las batucadas de las manifestaciones de ideología progresista podrían ser la principal causa del auge de la ultraderecha entre los jóvenes.









