Un fallo en el cuadro eléctrico ha provocado esta mañana un incendio en un domicilio de Tarragona que ha activado la alarma de incendios a las seis y media de la mañana, media hora antes de que a Antoni Vicari le tocara levantarse de la cama para ir a la oficina. Protegiéndose a duras penas con un trapo mojado, el hombre le ha dado a posponer a la alarma de incendios hasta cuatro veces, ignorando el humo y las llamadas a la puerta de los vecinos.
«Si no duermo como mínimo siete horas, luego no valgo para nada», se justifica Vicari, que se defiende de los reproches de los bomberos explicando que «si estoy dormido no entiendo lo que me dicen y me pongo de mal humor, de verdad que es mejor salvarme la vida después de que me haya tomado el café».
Los treinta minutos de aplazamiento han agravado los daños del incendio, pues en este tiempo las llamas han consumido casi la totalidad de los muebles y enseres de la vivienda. «Lo he perdido todo menos el sueño», dice la víctima, que insiste en que «volvería a actuar de la misma manera».
Vicari reclama medidas de seguridad más eficientes que eviten que los incendios se produzcan «antes de que suene el despertador». Agradece, eso sí, que los aspersores instalados en el salón le hayan permitido adelantar tiempo duchándose mientras apuraba el desayuno «sin tener que tostar mucho el pan, además». Gracias a esta optimización del tiempo, ha logrado llegar al trabajo con cinco minutos de antelación.









