A menudo, muchos propietarios que tienen una pista de tenis en su jardín porque son los mejores tenistas de la historia de España, cuando se retiran, afrontan importantes dudas sobre qué hacer con la pista de tenis. Afortunadamente, a continuación nuestros expertos de Idealista nos muestran cómo convertir tu pista de tenis en una piscina ahora que te has retirado.
Lo primero que tienes que hacer es empezar a dar raquetazos en el suelo hasta que la pista se empiece a romper. Puedes utilizar la frustración de no haber ganado ni un solo partido en los últimos dos años.
Una vez has empezado a excavar la pista a raquetazos, llega el momento de borrar las líneas. Es cierto que podrías destrozar el suelo donde están las líneas y ahorrarte el trabajo de borrarlas, pero somos tenistas y hemos venido a jugar.
Aunque mucha gente creería que la red hay que quitarla, se recomienda dejarla para usarla de tumbona. Lo mejor de una piscina es poder flotar en ella sin tocar el agua.
Quita todos los azulejos del baño de la casa y colócalos en las paredes del agujero. Eres el mejor jugador de la historia de España, seguro que en tu casa hay al menos cinco baños, tienes azulejos de sobra.
Cuando la pista sea un agujero enorme alicatado con una red flotando, coge todos los líquidos que ya nunca vas a beber y viértelos dentro. Asúmelo, ya nunca vas a volver a sudar porque te has retirado y tienes que deshacerte de todas esas botellas llenas de líquidos raros que guardas en tus mochilas gigantes de tenista.
En cuanto la piscina esté llena, llega la hora de meterse dentro y empezar a nadar. Ahora puedes hacerte llamar Rafa Nadar jeje.
Finalmente, cuando quieras salir, avisa a uno de esos niños que están al fondo de la pista para que te traiga una toalla con la que secarte. Ellos también tendrán que adaptarse a la nueva funcionalidad de tu pista de tenis.









