La revista neerlandesa «Privé» ha difundido esta semana unas fotografías de 1994 en las que puede verse a Juan Carlos I junto a la vedette Bárbara Rey. «La mujer no soy yo, aunque la calidad de la imagen no es muy buena», señalaba esta mañana la esposa del emérito, la reina Sofía, al tiempo que reconocía sentirse «inquieta» y esperar «una explicación razonable, que seguro que la habrá».
Sofía de Grecia dice que sigue creyendo en «la confianza como base de todo matrimonio», de modo que se muestra prudente ante los «rumores interesados» y no descarta que la mujer de las fotografías fuera «una admiradora a la que mi esposo, por cortesía, dio dos besos aunque, fotografiado de espaldas, parezca otra cosa».
Quien fuera reina consorte hasta 2014 declara que nunca ha dudado de su marido «y no voy a empezar a estas alturas a ponerme celosa». Recuerda que «estamos hablando del rey emérito», una figura, según ella, «merecedora de toda honorabilidad».
Al cierre de la edición, doña Sofía aclaraba que, después de una breve conversación telefónica con Juan Carlos I, se encuentra «mucho más tranquila, incluso aliviada». El emérito le habría demostrado, según dice, que «esta mujer tenía un problema y él la ayudó, como corresponde a un monarca, por lo que ella estaba muy agradecida y así se lo hizo saber con cierta efusividad, pero nada más».









