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Le retiran las gafas de leer porque no leía

"NO SON DE DECORACIÓN", RECUERDAN DESDE LA ÓPTICA

Esta mañana, dos empleados de la óptica Franjuan de Sanchinarro se han personado en el domicilio particular de Martín Gañal, cliente habitual del establecimiento, y han requisado sus gafas de leer después de que la esposa de Gañal les confirmara que el hombre lleva meses sin coger un libro. «En la mesita de noche hemos visto el vaso de agua del que no bebe nunca, pero no lo hemos tocado porque está fuera de nuestras competencias», declaran los trabajadores.

«Nuestras gafas no son de decoración», se limita a señalar el dueño de la óptica, que ya interrogó hace dos semanas al cliente, que se puso nervioso al explicar qué libro estaba leyendo y al final salió del paso mencionando Los pilares de la tierra. «Tartamudeó cuando le pregunté si le estaba gustando y por qué página iba, me quedé mosca», dice.

El cliente ha pedido perdón y se ha excusado alegando que «el estrés en el trabajo me impide concentrarme en la lectura». Desde la óptica informan de que entregarán las gafas de leer «a personas que realmente las utilicen, gente leída, gente culta». Se comprometen además a preguntar en adelante a sus clientes qué libros esperan leer con las gafas antes de vendérselas. «Y si son libros de mierda igual les mandamos a paseo», añaden.

El año pasado, el dueño de la óptica sorprendió a un cliente caminando por el barrio con la cabeza gacha y le arrancó las gafas de ver de lejos.

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