Tupperware, la icónica firma de envases de almacenamiento, ha iniciado el proceso para declararse en quiebra, lo que podría ser un síntoma de diversos cambios sociológicos y de consumo. Estas son las principales causas de la quiebra de la compañía:
- El fabricante ha perdido todas las tapas de las fiambreras.
- La gente hoy en día se lo termina todo y ya no hay sobras.
- Todo el mundo tiene ya códigos descuento de wetaca.
- La acumulación masiva de stock de tuppers por parte de mamá, que ha acaparado prácticamente toda la producción mundial de fiambreras, ha provocado un colapso en la cadena de suministro que ha impedido la rotación natural del activo que se ha convertido en inmobilizado (armario de la cocina) y finalmente ha hecho desplomar todo el ecosistema financiero del sector, que no ha podido recuperarse de la contracción generada por su avaricia.
- Todos están manchados ya de tomate y dan un poco de asco.
- Da asco tener comida sólida dentro de la nevera.
- ¿Pedimos una hamburguesita por Glovo?
- No, que hay que terminarse las pechugas de pollo que hay en el tupper.
- ¿Cuántos días llevan? Tres o cuatro días, creo. Me da cosa. Y hay que cocinarlas y tal y nuestra única sartén está en remojo.
- Vale pues pedimos una hamburguesita, como tú quieras. Al final, macho, no cocinamos ni un puto día. Tú y tus hamburguesitas.
- Pues tú bien que te las comes luego, si quieres no pido para ti y tú te haces las putas pechugas y mientras te las estés comiendo te des cuenta de que están muy malas y muy sosas y decidas abrirte un sobre de pechugas de pavo y dejes las pechugas en una fiambrera pudriéndose y que yo de aquí a un mes tiraré a la basura entera, sin abrir ni nada, porque ni siquiera querré ver lo que hay dentro.
- Venga, pide unas hamburguesitas. Va, feo, no te enfades, que estoy cansada de discutir y tengo hambre. Ya tiro las pechugas.
- Al Maxdonal, ¿eh?
- Sí. Pide también unos nugues.









