A fin de garantizar el bienestar de su niño interior, Rubén Gonal, un técnico de sistemas de 37 años, ha solicitado una baja de paternidad a la empresa a la que trabaja, según han informado fuentes cercanas a su lugar de trabajo. “Todas mis novias me han dicho que soy un crío y creo que va siendo hora de que me responsabilice de ello y con el trabajo es imposible”, ha explicado Gonal a la prensa esta mañana tras saber que la Seguridad Social le ha aprobado su solicitud.
“Si es que yo, en el fondo, soy un niño. Y una oficina no es lugar para mí”, ha defendido.
Según el trabajador, la baja de paternidad no es tanto un tema de “autocuidados” como de hacerse cargo de la crianza del niño que lleva dentro. “Yo necesito atención constante y quién mejor que yo para dármela, que para eso soy yo mismo”, ha dicho.
Gonal defiende que podría haber solicitado una reducción de jornada para ocuparse de sí mismo durante unas horas más, pero era insuficiente. “Cuido de mí mismo por las tardes, vale, ¿pero entonces quién se ocupa de mí por las mañanas? ¿Me quedo a solas mientras estoy en la oficina?”, ha explicado a El Mundo Today.
Defiende que es imprescindible que existan bajas y ayudas que hagan posible conciliar la vida laboral con el hecho de ser una persona inmadura que reacciona de forma impulsiva ante los problemas y tiene dificultad para comprometerse con cosas. “Y si alguien cree que soy adulto que venga a casa, que le enseñaré mi colección de muñecos de Spiderman”, ha sentenciado.
Jenkins & Co., la empresa para la que trabaja Rubén, se verá obligada a asumir una parte del coste de la baja y a contratar a personal que le sustituya, pero no le ha puesto problemas porque, según el departamento de recursos humanos, en la oficina molesta a sus compañeros porque llora.









