«No va a funcionar. Muchas veces mi mujer me dice que me ha perdonado y luego no es verdad porque sigue poniendo caras. Pues con Puigdemont va a pasar lo mismo.»
«No entiendo por qué íbamos a dejar libres a los independentistas, ni que fueran agresores sexuales.»
«No soy catalanófobo y no creo que exista catalanofobia, pero es que los putos catalanes siempre están lloriqueando y los odio con toda mi alma.»
«Pues, la verdad, a mí lo que me ocurre con todo esto es que me da miedo ir por la calle por si hubiera algún encausado por el procés detrás de mí. Sí, claro, me siento insegura.»
«Con esto de la amnistía, cualquiera de nosotros podría ser Puigdemont y no lo sabríamos. ¿Eres tú Puigdemont? ¿Lo soy yo? No lo sé. No puedo saberlo.»
«¿Te persigue la policía? R1, R1, Círculo, R2, Derecha, Izquierda, Derecha, Izquierda, Derecha, Izquierda. ¿Quién no lo ha hecho alguna vez? Lo hemos hecho todos, todos. Así que no, lo de la amnistía no es para tanto.»
«Venga amnistiados y amnistiados. Cada vez hay más. El otro día fui a la frutería del barrio y ahora es de amnistiados. Y la peluquería igual. Y los bares también son suyos. Vas a la Seguridad Social y solo hay amnistiados, ¿y los españoles qué?»
«Yo estoy a favor de la amnistía porque tengo pensado atracar un banco el mes que viene y me puede venir muy bien. Sí, ya sé que no va así y que no es tan fácil. No soy gilipollas: lo atracaré en catalán.»
«Si a Trancas no le gusta, a mí tampoco.»
«Vale, que vuelva Puigdemont… pero al grupo mixto, ¿eh?»
«¿Tú quieres que te enseñe una amnistía buena?»