Señalando que es poco pedagógico que el profesorado imponga sus ideas a los niños, los alumnos del colegio público Aloe Vera son forzados a descubrir por sí mismos que la Tierra gira alrededor del Sol, que los humanos descienden de otros mamíferos o que el lenguaje verbal puede plasmarse en papel mediante grafías sencillas.
“La educación siempre ha sido unidireccional: el alumno se limitaba a memorizar. Nosotros creemos que lo democrático es que el alumno recorra por sí mismo los 30 siglos de progreso científico que nos han llevado a la actualidad”, explica Marisa Fumetti, directora de la institución.
«Hay que poner el énfasis en una educación centrada en el aprendizaje y no en la enseñanza”, sentencia la profesora tras detallar que la clase de Primero C ha sido capaz de desarrollar un complejo sistema lingüístico basado en los golpes y los mordiscos. “¿Voy a imponerles mi propio paradigma alfabético? Eso es fascismo”, señala, insistiendo en que la “atención a la diversidad” debe ser un objetivo irrenunciable de los profesores.
«No se trata de enseñar al niño, se trata de que produzca conocimiento en un proceso de autoaprendizaje cooperativo”, insiste Fumetti, que señala como un éxito el hecho de que en Primaria haya niños capaces de resolver complejos problemas matemáticos abrazando a la profesora.
Aunque ninguno de los grupos del colegio Aloe Vera ha sido capaz de llegar al Renacimiento o a la Ilustración y la mayoría de ellos parecen anclados “en una suerte de alta Edad Media”, el profesorado insiste en que “no hay que bloquear nunca a un niño diciéndole que está equivocado porque tiene razón a su manera”.
Según este sistema pedagógico, el niño debe cuestionar, preguntar por qué, tener capacidad crítica y ser capaz de construir un telescopio con sus propias manos y observar los movimientos celestes durante 50 años para deducir que existen irregularidades en la trayectoria de los astros que sólo pueden explicarse si la Tierra no está situada en el centro del Universo.
A última hora del día, diversos niños han quemado viva a Laura Martínez, una de las mejores alumnas de Secundaria, después de que ella asegurara que los humanos y los gatos podrían tener un ancestro común.










Espero que una de las fuentes de conocimento que usen habitualmente estos niños sean la espléndidas noticias de actualidad de https://www.elmundotoday.com/
Impresionante experiencia, seguramente pronto llegarán a ver por si mismos los grandes avances de la humanidad: la homeopatía, la fregona, la isla de los famosos y Sandro Rey.
Una escuela católica (Musulmana, judía, similares) incita a los estudiantes a descubrir el que Dios (o Alá, o similares) nos ha creado a todos, sin investigar cómo lo hizo, sin pruebas, con dinero público, y si dices que esos son chorradas, dicen que era no sé qué fóbico.
¡¡¿Pero, qué heliocentrismo, ni qué leches?!!
(¿qué les importará a las criaturas el rollo ese del separatismo?)
La mejor escuela: «La letra con sangre entra»… ¡¡Y no hay más ostias, qué coño!!
Espero que la eduación de nadie nunca dependa de ti.
Claaaaaaaaaro, es mucho mejor la cultura de recompensar al alumno tontito y vago por hacer una O en lugar de al listo por hacer integrales.
¡A LOS MEDIOCRES, NI AGUA!
¡Di no a las becas para lerdos!
no alas vecas para leer dos!!!!!!!!!!!!
Pues a mi me explicaron lo del helio centrismo con globos que te ponian la voz como si fueras un pitufo.¿no?
Como siempre en vuestro pais,»progres» experiencian con ninos.
Encuentro murecibasponsable la iniciativa de esta «escuela». Espero que no reciba ningún dinero público.
También desacuerdo con lector que compara con educación católica, ya que lleva 2000 años demostrando eficacia y formando ciudadanos útiles.
Los niños descubrieron por primera vez el fuego cuando la maestra encendió -con un mechero- el porro que se iba a fumar.