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Un equipo de lingüistas piensa ya nuevos prefijos para cuando “ultraderecha” se quede corto

DECIR "ULTRA-ULTRADERECHA" ES POCO ELEGANTE A NIVEL LINGÜÍSTICO Y TIENE UN RECORRIDO LIMITADO

Preparándose para el futuro, un equipo de lingüísticas de varias universidades europeas (la Facultad de Lingüística de la Universidad de Konstanz, de Alemania, el Instituto de Lingüística húngaro, la Facultad de Filolofgía de la Universidad Autónoma de Madrid y el Departament de Traducció de la catalana Pompeu Fabra) están trabajando ya en una serie de prefijos inéditos, inexistentes hasta ahora, acudiendo al latín y al griego y a las raíces indoeuropeas, para cuando el “ultra” que define a la actual ultraderecha actual se quede corto. “Va a ser inmintente y hay que estar preparados, dado que el ‘ultra’ pronto dejará de ser útil y descriptivo”, explica Esther Gomal, jefa del equipo catalán, que señala que añadir dos o tres “ultras” al actual “ultra” es un parche temporal que puede usarse pero tiene “corto recorrido”. 

“¿Cuántos ‘ultras’ podemos añadir al primero? Hace falta otra cosa”, se pregunta la lingüista. 

Una opción que han barajado los especialistas es recurrir a las matemáticas y añadir potencias al ultra inicial (ultra³derecha, ultra⁹⁹derecha…), pero consideran que resulta poco práctico tanto a los medios como a la ciudadanía. Los lingüistas buscan un prefijo visual, descriptivo y no usado nunca antes. 

Dada la evolución de la política actual, los apelativos actuales pronto dejarán de ser ilustrativos y las diversas lenguas actuales carecen de herramientas para enfrentarse a ciertos programas megarradicales, que van mucho más allá de lo contemplado hasta ahora.  El equipo ha descartado también términos como megaderecha, hyperderecha, supraderecha y el muy español requetederecha, por quedarse también cortos y carecer del impacto adecuado. 

La aportación del equipo húngaro es la apuesta por el prefijo “paroxi-”. “Paroxiderecha define bien una ultraderecha que se ha superado a sí misma y conduce al paroxismo, que es una exaltación extrema de pasiones a la vez que un peligroso estado de parálisis. Ese prefijo nos permite describir bien lo que sienten tanto los que simpatizan con la misma como los que contemplan sus programas”, resume Gomal.

Los lingüistas no descartan que el término “paroxiderecha” se quede corto en uno o dos lustros y entonces sea necesario acudir a lenguajes ficticios o directamente no racionales y tener que utilizar expresiones largas como “hafh’drn uh’e Nyarlathotep k’yarnak naflftaghu-derecha”, que permitan vislumbrar toda la maldad de esos programas políticos.

Por su parte, los medios de comunicación, aunque agradecen el esfuerzo a los académicos, ya han expresado su voluntad de ignorar los prefijos y de seguir utilizando el epíteto “derecha nostálgica”.  

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