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Dimite el primer ministro británico, que nadie sabe muy bien quién era

SOLO ES NOTICIA PORQUE SE VA

El laborista al frente del gobierno británico, del que ya no merece la pena usar su nombre porque tampoco iba a sonarle a nadie y aprenderlo a estas alturas ya no tiene sentido, ha anunciado esta mañana su dimisión. El laborista, porque era laborista, ha anunciado su decisión dos años después de que su formación lograra una victoria electoral aplastante, tras 14 años de gobiernos conservadores, que vista en retrospectiva posiblemente no fuera tampoco tan aplastante. El motivo de su dimisión ha sido una palpable falta de popularidad. También dentro de su país, donde probablemente sí sepan quién es.

“Dimitiré como líder del Partido Laborista. Ya he informado al rey de mi decisión”, ha anunciado, rodeado de todos los ministros, colaboradores y altos funcionarios de su efímero Gobierno, constituido hace menos de dos años y que son aún menos conocidos que él.

El discurso en el que ha anunciado su dimisión ha sido corto y cargado de emoción. “En cada decisión que he tomado, bla bla bla bla”. ¿Qué más da lo que ha dicho ahora? Ya da igual. Ya para qué.

El candidato favorito para sucederle es el exalcalde de Mánchester, que ha confirmado que se presentará a las primerias para sucederle y del que quizá merecerá la pena intentar memorizar su nombre a partir de su tercer o cuarto año de mandato, para 2029.

La comparecencia de prensa ha sido interrumpida por la presencia de Larry, el famoso gato de la residencia oficial de Downey Street.

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