Desafiar las leyes de Dios y de la naturaleza no sale gratis, según Ryanair. La compañía aérea lleva años cobrando un suplemento por el “milagro de surcar los cielos como un pájaro, siendo un hombre”, en todos sus billetes, lo que ha provocado las quejas de los usuarios, a los que finalmente la justicia podría dar la razón. La compañía aérea ya cobra algunos suplementos abusivas, como el de la elección de asiento, pero considera que el esfuerzo de mirar a Dios a los ojos y decirle “puedo volar aunque tú no me crearas para eso”, tiene que ser pagado aparte, como un extra.
“Hablamos de estar sentados en el cielo durante un buen rato, a veces durante horas, quizá incluso con una bebida (que se paga aparte). Es una aberración ignominiosa que debe abonarse, porque esa soberbia profundamente humana debe tener un precio, pues exhibe un orgullo fuera de toda medida”, ha dicho Michael O’Leary, CEO de Ryanair. El multimillonario considera que si los pasajeros no quieren pagar el suplemento por romper con “el orden natural de las cosas” lo único que tienen que hacer es quedarse en Tierra y caminar usando sus piernas.
Elevarse a cientos de metros sobre nuestras cabezas, flotando mágicamente, “tal y como haría Jesús” viendo las nubes desde arriba y al resto de personas como hormiguitas “muy natural no es”, según Ryanair, que ha sido la primera compañía en poner un precio (15 euros) a esa anómala pretensión.









