Durante décadas, la longevidad se ha asociado en gran medida a factores genéticos. Sin embargo, un estudio reciente ha demostrado que las decisiones cotidianas desempeñan un papel determinante en la duración y el estado de salud de algunas personas, incluso en ocasiones prolongando su vida, según han advertido unos científicos en un artículo en Nature titulado “Warning!!!! Taking Care of Your Health May Increase Life Expectancy!!!”.
“Practicar ejercicio de forma regular no sale gratis: puede hacer que vivas más años. Caminar, nadar… Son pequeñas cosas que muchas veces hacemos sin pensar, pensando en el beneficio inmediato, porque son agradables, pero que pueden derivar en una mayor esperanza de vida, con todo lo que eso conlleva”, explica K. Thompson, uno de los científicos que ha participado en el estudio, que se ha prolongado durante más de dos décadas.
“Son resultados alarmantes, hay gente viviendo más simplemente porque se cuidaron durante años”, insisten estos científicos.
Para estos investigadores, es esencial trasladar a la ciudadanía que una mejor alimentación, con productos frescos y saludables, se traduce en una vida más larga. Las autoridades sanitarias ya están planteando imprimir cajetillas de tabaco que alerten de la relación directa que hay entre dejar de fumar y estar vivo durante más tiempo, con fotografías de ancianos hastiados.









